
Winter is coming y nuestras plantas lo saben. Todos los seres vivos de este planeta evolucionaron teniendo en cuenta los cambios anuales de temperatura y por tanto no es raro que veamos algo diferente conforme progresa el invierno.
Sin embargo, muchas veces esto nos puede sorprender debido a que no todos tienen los mismos cambios y mismas reacciones. Así, mientras unas plantas cambian de color al característico naranja y café tan cinemático, otras pueden volverse verdes, otras pueden simplemente perder el foliaje, otras pueden no presentar síntomas pero su desarrollo estará completamente detenido, otras incluso podrían “morir” -habiendo desarrollado su siguiente etapa por debajo de la raíz por ejemplo y perdiendo la que fue principal este año-

Si no estamos informados al respecto es posible que incluso lleguemos a desechar plantas en perfecto estado. Es importante conocer cómo reacciona en otoño e invierno toda la flora que tenemos a nuestro alrededor para poder planear de manera correcta.
No solamente sus cambios son físicos, sino metabólicos. Es normal que la gran mayoría de plantas en invierno requieran mucha menos agua, que no se les abone y que si se les llega a realizar alguna herida tarde más en sanar. Por lo mismo, no recomiendo que se les haga alguna poda -salvo que sea muy necesaria-. Ni que se les abone y tener mucho cuidado con el exceso de agua.
También el ángulo de incidencia del sol ha cambiado y si es conveniente observar si requieren ser movidas -aquellas que pueden serlo, las de suelo no tienen opción- para un lugar con mayor luz solar o menor exposición al viento.

Así mismo, las especies que no son nativas deberás investigar qué tanto frío soportan. Monterrey y su área metropolitana no suele experimentar fríos extremos, salvo días muy contados donde un viento polar llega mucho más lejos hasta arribar a nuestra región y en ese caso es importante brindar protección. Meter a la casa las que puedan ser trasladadas. Envolver los troncos de los árboles con plástico, mantas, cartón, papel o algo que les brinde protección. Y si es posible, cubrir con un manto -plástico transparente- para crear un pequeño invernadero. De lo contrario perecerán ante las bajadas inesperadas de temperatura.
Invierno suele ser una época menos “fancy” de la jardinería donde toca disfrutar ya no de los colores vivos y exuberantes de la vida, sino de su estabilidad y persistencia. De su adaptación. De su aparente quietud ante el tiempo que nos recuerda que las pausas son necesarias y que podemos volver de ellas con aún mayor vigor.

Winter is coming y nuestras plantas lo saben. Todos los seres vivos de este planeta evolucionaron teniendo en cuenta los cambios anuales de temperatura y por tanto no es raro que veamos algo diferente conforme progresa el invierno.
Sin embargo, muchas veces esto nos puede sorprender debido a que no todos tienen los mismos cambios y mismas reacciones. Así, mientras unas plantas cambian de color al característico naranja y café tan cinemático, otras pueden volverse verdes, otras pueden simplemente perder el foliaje, otras pueden no presentar síntomas pero su desarrollo estará completamente detenido, otras incluso podrían “morir” -habiendo desarrollado su siguiente etapa por debajo de la raíz por ejemplo y perdiendo la que fue principal este año-

Si no estamos informados al respecto es posible que incluso lleguemos a desechar plantas en perfecto estado. Es importante conocer cómo reacciona en otoño e invierno toda la flora que tenemos a nuestro alrededor para poder planear de manera correcta.
No solamente sus cambios son físicos, sino metabólicos. Es normal que la gran mayoría de plantas en invierno requieran mucha menos agua, que no se les abone y que si se les llega a realizar alguna herida tarde más en sanar. Por lo mismo, no recomiendo que se les haga alguna poda -salvo que sea muy necesaria-. Ni que se les abone y tener mucho cuidado con el exceso de agua.
También el ángulo de incidencia del sol ha cambiado y si es conveniente observar si requieren ser movidas -aquellas que pueden serlo, las de suelo no tienen opción- para un lugar con mayor luz solar o menor exposición al viento.

Así mismo, las especies que no son nativas deberás investigar qué tanto frío soportan. Monterrey y su área metropolitana no suele experimentar fríos extremos, salvo días muy contados donde un viento polar llega mucho más lejos hasta arribar a nuestra región y en ese caso es importante brindar protección. Meter a la casa las que puedan ser trasladadas. Envolver los troncos de los árboles con plástico, mantas, cartón, papel o algo que les brinde protección. Y si es posible, cubrir con un manto -plástico transparente- para crear un pequeño invernadero. De lo contrario perecerán ante las bajadas inesperadas de temperatura.
Invierno suele ser una época menos “fancy” de la jardinería donde toca disfrutar ya no de los colores vivos y exuberantes de la vida, sino de su estabilidad y persistencia. De su adaptación. De su aparente quietud ante el tiempo que nos recuerda que las pausas son necesarias y que podemos volver de ellas con aún mayor vigor.

Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.
