Hygge y la navidad – Parte 3

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Hay dos recuerdos que se me vienen a la mente cuando pienso en “hygge” y en “exteriores”. Uno de ellos es mientras caminaba por la avenida Lækjargata en Reikiavik. Estábamos simplemente conociendo la ciudad. Ya era noche, estaba nublado y las farolas de un color incandescente iluminaban poco alrededor. El viento soplaba frío y potente a ratos provocando que buscáramos protección en la chamarra y entre nosotros. Y entonces volteamos a un lado de la avenida y vimos un pequeño lago lleno de gansos y patos nadando en las porciones que no estaban congeladas. Para mi no es habitual ver gansos, ni tantos ni tan plácidamente en medio de la ciudad. Nos acercamos a ver y me sorprendió mucho ver como estaban prácticamente quedándose dormidos en el agua a pesar de que estaba viendo fragmentos congelados. ¿Cómo les parecía eso cómodo? Pero era hipnótico verlos ahí, en medio de un silencio francamente extraño en la ciudad. Sentí de repente el hygge.

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La otra ocasión es mucho más cerca. Habíamos llegado muy tarde a la cascada de Chipitín después de varios accidentes en el camino. Nuestro recorrido se tuvo que efectuar a la luz de los celulares en medio de una completa oscuridad. No había Luna esa noche y aun si hubiera estado dudo que su luz nos llegara en medio del cañón, entre las montañas y los árboles. Cuando llegamos a la cascada, recuerdo escuchar fuerte y claro su sonido al caer. Sentir como el viento era provocado por este flujo incesante y acariciarnos el cuerpo al tocarnos. No vi la cascada, la luz de nuestros celulares no llegaba tan lejos. Solo estaba el ruido ahí en las penumbras, omnipresente. Nos instalamos y decidimos sacar nuestra cena, movernos a una parte entre las rocas más grandes para protegernos un poco del viento y comer. Estábamos solos en medio de la nada, pero no sentíamos la soledad. Sólo sentí ese hygge.

Y es que hasta ahora he hablado de esta sensación mencionando aspectos del hogar y de invierno -como la navidad- pero realmente esta sensación de “acogimiento y bienestar” se puede dar en cualquier parte y en cualquier clima.


Los precursores del hygge

Cada uno de nosotros es diferente y es indiscutible, sin embargo hay ciertos aspectos que está demostrado que propician esta sensación en la mayoría de nosotros fuera del hogar y entre ellos están:

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Naturaleza


Algo que tienen en común mis dos historias es que había una parte muy importante de naturaleza en ellas. En una, los animales y el lago. En el otro, las montañas, árboles y la cascada. Y es innegable que nuestra mente anhela cada vez más estar en contacto de alguna manera con el mundo que conoce. Los muros de concreto, metal y vidrio han sido muy útiles para la humanidad pero para nuestro interior son algo desconocido. 

Haz un plan que involucre algo de naturaleza en el. Una caminata entre los árboles. Una comida en la playa o en un pastizal abierto. Una acampada. Involucra esta parte natural en tu plan y verás que es más sencillo sentir este bienestar.


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Código: casual


Arma tu plan en la naturaleza pero mantenlo casual. ¿Cuántas veces has sentido un ambiente acogedor en una ceremonia de gala? ¿O en una boda incluso? La verdad es que mientras más reglas y preparación conlleva algo, mientras más ceremonia y tradiciones se tengan que cuidar, menos hygge es. Planea algo casual. Comida que les guste a todos. Vestimenta que te haga sentir bien y cómodo. Lugares que puedan acceder sin grandes riesgos. Y si el plan es improvisado muchas veces es mejor. 

Pero un plan así solo puede hacerse si estamos en…


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La compañía correcta


Podemos planear nuestra salida casual y al natural y tener todo listo pero la parte más importante de todo es uno que tocamos en el post anterior: la compañía. Y es que al final de día, nuestro cuerpo anhela la comunidad. Ser parte de un grupo. Amor, amistad y seguridad. Nuestra pareja y nuestros amigos y familiares deben ser elegidos -muy a pesar de tradiciones mexicanas- en base a lo bien que nos hacen sentir y la reciprocidad que provocamos. Claro que también podríamos buscar la sensación nosotros solos, sentir hygge sin compañía, pero honestamente es mucho más difícil. 

Y por último:


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Estar presentes


¿Qué has sentido cuando estando con alguien y platicándole algo sumamente interesante para ti, volteas y ves que no te escucharon por estar en el celular? Pocas cosas se sienten peor. Pero es que también estar del otro lado, del “ignorando mode on” es feo, pues estas desperdiciando el momento y el lugar por estar en la máxima distracción posible. 

Cada vez es más común ver que piden silenciar los teléfonos o incluso dejarlos “inaccesibles” por un rato en las convivencias. Las grandes compañías de software no escatiman recursos en investigaciones que les permitan tener un mayor control de la atención de sus usuarios, eso no se discute. Pero en el camino se llevan de encuentro cosas más valiosas: nuestro tiempo, nuestras compañías, nuestros hobbies. ¿Realmente lo vale?

Aún si no quieres dejar inaccesible tu teléfono, prueba a realmente “olvidarlo” mientras están en el plan. A usarlo sólo para lo más esencial. Verás como todo cambia drásticamente.

Y como relaté en la segunda historia, Hygge no es algo exclusivo de invierno, les pondré aquí sugerencias para que lo busquen durante todo el año y de paso tengan más momentos con las personas que aman y creen recuerdos juntos (les voy a traer algo de esto en unos días).


Un año de Hygge

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Enero - Noche de película

Para el primer mes del año empezamos con algo sencillo que es elegir una película que ya hayan visto todos. O casi todos. Para que de esa manera no importe mucho si platican sobre algo durante la película. Tal vez alguna escena les recuerde a algo o les parezca absurda y podrán decirlo sin arruinar la experiencia. Así favorecemos una experiencia agradable para todos. Que cada quien lleve algo rico para comer durante la reunión. Y al final incluso podrían intentar resumir lo que vieron con frases cortas ingeniosas. 

Por ejemplo: Forrest Gump: Una chica abusa sistemáticamente por décadas de un chico con capacidades diferentes.

Febrero - Hike

No lo digo sólo por estar en Monterrey, México y tener la facilidad de vivir rodeados de montañas. Desde cualquier ciudad del mundo queda algún lugar natural cercano para poder ir a realizar algún recorrido. Alguna montaña, algún río, lago o incluso alguna llanura grande desde donde ver el horizonte. Si tienen oportunidad de llevar snacks que mejor para que al llegar al punto destino tengan otro pretexto para quedarse a platicar y contemplar el lugar. 

Marzo - Temático

Si tienen algún plan de viaje para más tarde en el año podrían reunirse a platicar sobre temas del lugar. Lugares a los que irán, tradiciones, comidas o porque les interesó para elegir ese destino. Si no hay un viaje planeado podrían entonces reunirse a planificar uno.

O a elaborar una reunión basada en algún hobbie o pasatiempo que tengan en común, como algún juego de mesa o pasear perros.


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Abril - Carne asada

Ya estamos adentrados en la primavera y hay más luz y se antoja una carnita asada. Si no les gusta la carne asada puede ser otra cosa que puedan preparar entre todos, como algún pastel o alguna comida de varios tiempos que les guste a todos. El chiste es que participen todos en la realización de la misma, no solamente al comer. ¿Qué mejor aliciente para platicar que una buena carne asada?

Mayo - Quinta/Cabaña

Dependiendo donde vivas será tu mejor opción. Aquí en Monterrey el calor invita a ir a quintas, que son estos “ranchos” con alberca casi siempre para meterse a quitarnos el calor y pasar el rato. Planeen una salida de fin de semana, repartan los gastos y alimentos y vayan juntos a una. En un lugar así no queda otra opción más que relajarse y disfrutar del momento.

Junio - Solsticio de verano

El día más largo del año cae en este mes. ¿Y qué mejor manera de aprovechar la luz solar que con una reunión? Pero para hacerla diferente, esta vez habrá que aprovechar la temporada del año. Busquen que cada quien traiga algo relativo a esta temporada: aguas frescas, flores, nieve. Es el mes más brillante, hagamos brillante la reunión.


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Julio - Picnic

Las horas de luz siguen jugando a nuestro favor. Al atardecer vayan a algún lugar agradable, abierto, rodeado de árboles para poner una manta en el suelo y estar encima realizando un picnic. Lleven algún podcast que todos disfruten o juegos de mesa y no se olviden de recoger todo y dejar el lugar como si nunca hubieran estado ahí.

Agosto - Lluvia de meteoros

Si bien las noches claras en esta época del año pueden no ser las mejores para observar estrellas, la lluvia de meteoros de las Perseidas se produce a mediados de agosto, alcanzando normalmente su punto álgido entre el 11 y el 13. Observa hacia el noreste la constelación de Perseo, que tiene a Andrómeda al este y a Casiopea al norte. Puedes ubicarte mejor con alguna aplicación como Star Walk 2, de esa manera sabrás exactamente donde buscar. Organiza una salida lejos de la contaminación lumínica de la ciudad para poder verlas.

Septiembre - Noche mexicana

No hay mucho que explicar. Todo México festeja esta noche, con nuestros antojitos mexicanos por excelencia para degustar en todo el país. Esto es algo que me encanta de aquí: no nos da miedo festejar a lo grande. Sólo no dejes de asistir.


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Octubre - Noche de terror

Halloween es dulces y terror. Si bien no saldremos a pedir dulces -o quien sabe- podría organizarse una reunión para contar las experiencias aterradoras que nos ha tocado vivir a nosotros o a nuestros conocidos. Como nos marcaron y sorprendieron y que aprendimos de ello. No olviden apagar las luces, sacar las velas y de preferencia poner sonidos de bosque encantado de fondo para ambientar mejor.

Noviembre - Día de muertos

México tiene esta tradición única en el mundo. No olvidamos a quienes amamos, nunca. Permanecen con nosotros. Por lo tanto que mejor manera de rendir homenaje que juntarse en honor a alguien que ya no está. Usarlo de pretexto para hablar de lo que le gustaba y como nos influenció. Que tenemos que agradecerle. Incluso podría ser “de disfraz”, vestirse con algo que esa persona solía usar. Y mantenerlo con vida.

Diciembre - Posada

No hay siquiera que inventar nada aquí. Diciembre es prácticamente obligado reunirnos con nuestros seres queridos a comer y festejar. Celebrar que hemos terminado otro año. Que estamos aquí. Que hay cosas buenas en el mundo por las que vale la pena seguir sonriendo. Que es temporada de Hygge.




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Hay dos recuerdos que se me vienen a la mente cuando pienso en “hygge” y en “exteriores”. Uno de ellos es mientras caminaba por la avenida Lækjargata en Reikiavik. Estábamos simplemente conociendo la ciudad. Ya era noche, estaba nublado y las farolas de un color incandescente iluminaban poco alrededor. El viento soplaba frío y potente a ratos provocando que buscáramos protección en la chamarra y entre nosotros. Y entonces volteamos a un lado de la avenida y vimos un pequeño lago lleno de gansos y patos nadando en las porciones que no estaban congeladas. Para mi no es habitual ver gansos, ni tantos ni tan plácidamente en medio de la ciudad. Nos acercamos a ver y me sorprendió mucho ver como estaban prácticamente quedándose dormidos en el agua a pesar de que estaba viendo fragmentos congelados. ¿Cómo les parecía eso cómodo? Pero era hipnótico verlos ahí, en medio de un silencio francamente extraño en la ciudad. Sentí de repente el hygge.

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La otra ocasión es mucho más cerca. Habíamos llegado muy tarde a la cascada de Chipitín después de varios accidentes en el camino. Nuestro recorrido se tuvo que efectuar a la luz de los celulares en medio de una completa oscuridad. No había Luna esa noche y aun si hubiera estado dudo que su luz nos llegara en medio del cañón, entre las montañas y los árboles. Cuando llegamos a la cascada, recuerdo escuchar fuerte y claro su sonido al caer. Sentir como el viento era provocado por este flujo incesante y acariciarnos el cuerpo al tocarnos. No vi la cascada, la luz de nuestros celulares no llegaba tan lejos. Solo estaba el ruido ahí en las penumbras, omnipresente. Nos instalamos y decidimos sacar nuestra cena, movernos a una parte entre las rocas más grandes para protegernos un poco del viento y comer. Estábamos solos en medio de la nada, pero no sentíamos la soledad. Sólo sentí ese hygge.

Y es que hasta ahora he hablado de esta sensación mencionando aspectos del hogar y de invierno -como la navidad- pero realmente esta sensación de “acogimiento y bienestar” se puede dar en cualquier parte y en cualquier clima.


Los precursores del hygge

Cada uno de nosotros es diferente y es indiscutible, sin embargo hay ciertos aspectos que está demostrado que propician esta sensación en la mayoría de nosotros fuera del hogar y entre ellos están:

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Naturaleza


Algo que tienen en común mis dos historias es que había una parte muy importante de naturaleza en ellas. En una, los animales y el lago. En el otro, las montañas, árboles y la cascada. Y es innegable que nuestra mente anhela cada vez más estar en contacto de alguna manera con el mundo que conoce. Los muros de concreto, metal y vidrio han sido muy útiles para la humanidad pero para nuestro interior son algo desconocido. 

Haz un plan que involucre algo de naturaleza en el. Una caminata entre los árboles. Una comida en la playa o en un pastizal abierto. Una acampada. Involucra esta parte natural en tu plan y verás que es más sencillo sentir este bienestar.


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Código: casual


Arma tu plan en la naturaleza pero mantenlo casual. ¿Cuántas veces has sentido un ambiente acogedor en una ceremonia de gala? ¿O en una boda incluso? La verdad es que mientras más reglas y preparación conlleva algo, mientras más ceremonia y tradiciones se tengan que cuidar, menos hygge es. Planea algo casual. Comida que les guste a todos. Vestimenta que te haga sentir bien y cómodo. Lugares que puedan acceder sin grandes riesgos. Y si el plan es improvisado muchas veces es mejor. 

Pero un plan así solo puede hacerse si estamos en…


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La compañía correcta


Podemos planear nuestra salida casual y al natural y tener todo listo pero la parte más importante de todo es uno que tocamos en el post anterior: la compañía. Y es que al final de día, nuestro cuerpo anhela la comunidad. Ser parte de un grupo. Amor, amistad y seguridad. Nuestra pareja y nuestros amigos y familiares deben ser elegidos -muy a pesar de tradiciones mexicanas- en base a lo bien que nos hacen sentir y la reciprocidad que provocamos. Claro que también podríamos buscar la sensación nosotros solos, sentir hygge sin compañía, pero honestamente es mucho más difícil. 

Y por último:


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Estar presentes


¿Qué has sentido cuando estando con alguien y platicándole algo sumamente interesante para ti, volteas y ves que no te escucharon por estar en el celular? Pocas cosas se sienten peor. Pero es que también estar del otro lado, del “ignorando mode on” es feo, pues estas desperdiciando el momento y el lugar por estar en la máxima distracción posible. 

Cada vez es más común ver que piden silenciar los teléfonos o incluso dejarlos “inaccesibles” por un rato en las convivencias. Las grandes compañías de software no escatiman recursos en investigaciones que les permitan tener un mayor control de la atención de sus usuarios, eso no se discute. Pero en el camino se llevan de encuentro cosas más valiosas: nuestro tiempo, nuestras compañías, nuestros hobbies. ¿Realmente lo vale?

Aún si no quieres dejar inaccesible tu teléfono, prueba a realmente “olvidarlo” mientras están en el plan. A usarlo sólo para lo más esencial. Verás como todo cambia drásticamente.

Y como relaté en la segunda historia, Hygge no es algo exclusivo de invierno, les pondré aquí sugerencias para que lo busquen durante todo el año y de paso tengan más momentos con las personas que aman y creen recuerdos juntos (les voy a traer algo de esto en unos días).


Un año de Hygge

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Enero - Noche de película

Para el primer mes del año empezamos con algo sencillo que es elegir una película que ya hayan visto todos. O casi todos. Para que de esa manera no importe mucho si platican sobre algo durante la película. Tal vez alguna escena les recuerde a algo o les parezca absurda y podrán decirlo sin arruinar la experiencia. Así favorecemos una experiencia agradable para todos. Que cada quien lleve algo rico para comer durante la reunión. Y al final incluso podrían intentar resumir lo que vieron con frases cortas ingeniosas. 

Por ejemplo: Forrest Gump: Una chica abusa sistemáticamente por décadas de un chico con capacidades diferentes.

Febrero - Hike

No lo digo sólo por estar en Monterrey, México y tener la facilidad de vivir rodeados de montañas. Desde cualquier ciudad del mundo queda algún lugar natural cercano para poder ir a realizar algún recorrido. Alguna montaña, algún río, lago o incluso alguna llanura grande desde donde ver el horizonte. Si tienen oportunidad de llevar snacks que mejor para que al llegar al punto destino tengan otro pretexto para quedarse a platicar y contemplar el lugar. 

Marzo - Temático

Si tienen algún plan de viaje para más tarde en el año podrían reunirse a platicar sobre temas del lugar. Lugares a los que irán, tradiciones, comidas o porque les interesó para elegir ese destino. Si no hay un viaje planeado podrían entonces reunirse a planificar uno.

O a elaborar una reunión basada en algún hobbie o pasatiempo que tengan en común, como algún juego de mesa o pasear perros.


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Abril - Carne asada

Ya estamos adentrados en la primavera y hay más luz y se antoja una carnita asada. Si no les gusta la carne asada puede ser otra cosa que puedan preparar entre todos, como algún pastel o alguna comida de varios tiempos que les guste a todos. El chiste es que participen todos en la realización de la misma, no solamente al comer. ¿Qué mejor aliciente para platicar que una buena carne asada?

Mayo - Quinta/Cabaña

Dependiendo donde vivas será tu mejor opción. Aquí en Monterrey el calor invita a ir a quintas, que son estos “ranchos” con alberca casi siempre para meterse a quitarnos el calor y pasar el rato. Planeen una salida de fin de semana, repartan los gastos y alimentos y vayan juntos a una. En un lugar así no queda otra opción más que relajarse y disfrutar del momento.

Junio - Solsticio de verano

El día más largo del año cae en este mes. ¿Y qué mejor manera de aprovechar la luz solar que con una reunión? Pero para hacerla diferente, esta vez habrá que aprovechar la temporada del año. Busquen que cada quien traiga algo relativo a esta temporada: aguas frescas, flores, nieve. Es el mes más brillante, hagamos brillante la reunión.


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Julio - Picnic

Las horas de luz siguen jugando a nuestro favor. Al atardecer vayan a algún lugar agradable, abierto, rodeado de árboles para poner una manta en el suelo y estar encima realizando un picnic. Lleven algún podcast que todos disfruten o juegos de mesa y no se olviden de recoger todo y dejar el lugar como si nunca hubieran estado ahí.

Agosto - Lluvia de meteoros

Si bien las noches claras en esta época del año pueden no ser las mejores para observar estrellas, la lluvia de meteoros de las Perseidas se produce a mediados de agosto, alcanzando normalmente su punto álgido entre el 11 y el 13. Observa hacia el noreste la constelación de Perseo, que tiene a Andrómeda al este y a Casiopea al norte. Puedes ubicarte mejor con alguna aplicación como Star Walk 2, de esa manera sabrás exactamente donde buscar. Organiza una salida lejos de la contaminación lumínica de la ciudad para poder verlas.

Septiembre - Noche mexicana

No hay mucho que explicar. Todo México festeja esta noche, con nuestros antojitos mexicanos por excelencia para degustar en todo el país. Esto es algo que me encanta de aquí: no nos da miedo festejar a lo grande. Sólo no dejes de asistir.


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Octubre - Noche de terror

Halloween es dulces y terror. Si bien no saldremos a pedir dulces -o quien sabe- podría organizarse una reunión para contar las experiencias aterradoras que nos ha tocado vivir a nosotros o a nuestros conocidos. Como nos marcaron y sorprendieron y que aprendimos de ello. No olviden apagar las luces, sacar las velas y de preferencia poner sonidos de bosque encantado de fondo para ambientar mejor.

Noviembre - Día de muertos

México tiene esta tradición única en el mundo. No olvidamos a quienes amamos, nunca. Permanecen con nosotros. Por lo tanto que mejor manera de rendir homenaje que juntarse en honor a alguien que ya no está. Usarlo de pretexto para hablar de lo que le gustaba y como nos influenció. Que tenemos que agradecerle. Incluso podría ser “de disfraz”, vestirse con algo que esa persona solía usar. Y mantenerlo con vida.

Diciembre - Posada

No hay siquiera que inventar nada aquí. Diciembre es prácticamente obligado reunirnos con nuestros seres queridos a comer y festejar. Celebrar que hemos terminado otro año. Que estamos aquí. Que hay cosas buenas en el mundo por las que vale la pena seguir sonriendo. Que es temporada de Hygge.




Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.