Elecciones que nadie pidió

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Es imposible defender un voto desinformado y así es como puedo resumir todo este artículo. Este 1 de junio del 2025 en México se viven por primera vez unas votaciones que nadie pidió: jueces, magistrados y ministros serán elegidos por el pueblo mexicano. Más de 881 posiciones para las que sobra decir que la gran mayoría de la población no se informó. 

Y es que a las carreras como se forjaron estas elecciones era prácticamente imposible.

Tener derecho a algo siempre implica una responsabilidad también: el derecho a la vivienda implica la responsabilidad de cuidar tu entorno. El derecho a la alimentación implica la responsabilidad de no desperdiciar. El derecho a la salud implica la responsabilidad de cuidar de ti mismo.

Así pasa con el voto: tu derecho implica educarte sobre los contendientes. Pero ¿qué pasa cuando la situación del país no te permite dedicarle tanto tiempo a esto? Cuando ocupado por sobrevivir en un país en donde ¾ vive en situación de pobreza (sí, aunque las cifras oficiales sean diferentes porque siempre miden a su conveniencia y los salarios de la población que ellos indican como media-alta sigue siendo insuficientes)

Por tanto es un poco de culpa del ciudadano, si, pero en su mayoría culpa del país y sus gobernantes. Es más que claro que desde hace años necesitamos una reforma del poder judicial, que se convierta en lo que debería ser: un órgano que abogue por la justicia para todos por igual -y no sólo para los que tienen poder y dinero-. Pero la manera en que se efectuó no sólo no fue la indicada, sino fue una violación hacia la constitución y toda su población.

Y los métodos que se erigieron para realizarlo no son sólo ineficientes, sino que denotan algo clarísimo: No vinieron a mejorar nada, sino a imponer sus conveniencias.

México es un país que amo como pudieron ver aquí, pero nuestra población, cultura y gobierno tienen que cambiar YA. No en unos años. No después. Necesitamos ejercer desde nuestro entorno personal y social los cambios para salir por fin de estos problemas.

Dejar de normalizar la delincuencia y el quebranto de las leyes. Dejar de perpetuar mentiras. Dejar de ser unos flojos.

Tenemos todo en contra, lo sé. Pero aún así necesitamos alzarnos no sólo contra el gobierno y la injusticia, sino contra nuestras costumbres cuando van en contra de nosotros. Contra nuestro estilo de vida cuando promueve la ignorancia. Contra nuestro idealismo cuando alienta el egocentrismo y la pasividad. Contra nuestra inmadurez y falta de responsabilidad.

Es momento de cambiar.


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Es imposible defender un voto desinformado y así es como puedo resumir todo este artículo. Este 1 de junio del 2025 en México se viven por primera vez unas votaciones que nadie pidió: jueces, magistrados y ministros serán elegidos por el pueblo mexicano. Más de 881 posiciones para las que sobra decir que la gran mayoría de la población no se informó. 

Y es que a las carreras como se forjaron estas elecciones era prácticamente imposible.

Tener derecho a algo siempre implica una responsabilidad también: el derecho a la vivienda implica la responsabilidad de cuidar tu entorno. El derecho a la alimentación implica la responsabilidad de no desperdiciar. El derecho a la salud implica la responsabilidad de cuidar de ti mismo.

Así pasa con el voto: tu derecho implica educarte sobre los contendientes. Pero ¿qué pasa cuando la situación del país no te permite dedicarle tanto tiempo a esto? Cuando ocupado por sobrevivir en un país en donde ¾ vive en situación de pobreza (sí, aunque las cifras oficiales sean diferentes porque siempre miden a su conveniencia y los salarios de la población que ellos indican como media-alta sigue siendo insuficientes)

Por tanto es un poco de culpa del ciudadano, si, pero en su mayoría culpa del país y sus gobernantes. Es más que claro que desde hace años necesitamos una reforma del poder judicial, que se convierta en lo que debería ser: un órgano que abogue por la justicia para todos por igual -y no sólo para los que tienen poder y dinero-. Pero la manera en que se efectuó no sólo no fue la indicada, sino fue una violación hacia la constitución y toda su población.

Y los métodos que se erigieron para realizarlo no son sólo ineficientes, sino que denotan algo clarísimo: No vinieron a mejorar nada, sino a imponer sus conveniencias.

México es un país que amo como pudieron ver aquí, pero nuestra población, cultura y gobierno tienen que cambiar YA. No en unos años. No después. Necesitamos ejercer desde nuestro entorno personal y social los cambios para salir por fin de estos problemas.

Dejar de normalizar la delincuencia y el quebranto de las leyes. Dejar de perpetuar mentiras. Dejar de ser unos flojos.

Tenemos todo en contra, lo sé. Pero aún así necesitamos alzarnos no sólo contra el gobierno y la injusticia, sino contra nuestras costumbres cuando van en contra de nosotros. Contra nuestro estilo de vida cuando promueve la ignorancia. Contra nuestro idealismo cuando alienta el egocentrismo y la pasividad. Contra nuestra inmadurez y falta de responsabilidad.

Es momento de cambiar.


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.