En el post de At the risk of feeling dumb vieron que me gusta Twenty One Pilots después de descubrirlos con Stressed Out de su albúm BlurryFace que aquí en Monterrey duró un tiempo sonando mucho. Lo normal cuando una banda tiene un hit, lo reproducen hasta el hartazgo.
Tal vez no lo he dicho aquí, pero también soy fan de las historias. Es una de las razones de que me guste tanto leer. De que el grupo musical Ayreon sea de mis favoritos. De que el videojuego Metal Gear Solid tenga un lugar bien guardado en mi corazón. Y este caso no es diferente. No necesitas saber la historia para disfrutar de las canciones, claro está. Se mantienen bien por si solas. Pero cuando entiendes el contexto, al menos para mí, se incrementa el placer.
¿De qué hablo? Si han visto algún video de la banda, verán que regularmente Tyler, el vocalista, sale manchado de negro en diferentes partes de su cuerpo. O que a veces sale con algo cubriendo su rostro. O que salen con una especie de uniformes con partes amarillas. Dentro de la historia que han ido creando a través de sus canciones, todo tiene un porqué. Y todo empezó porque un día de tantos a Tyler le robaron el estéreo de su carro.
No se sabe exactamente donde empieza la historia dentro de la discografía pero es aceptado que la canción Car Radio parece ser un punto de partida. Antes de las manchas negras y todo lo demás, Tyler cuenta todo lo que significó para él el hecho de quedarse sin radio en el coche. De cómo este silencio es violento. Sobre todo cuando tenemos problemas en los que no dejamos de pensar.
Cuando vamos creciendo y nos damos cuenta que la gente a nuestro alrededor realmente tampoco sabe bien cómo vivirla. De cómo muchos de los consejos que habíamos recibido eran “hubieras” de otros contextos. Y todas estas inseguridades y problemas se van reflejando tanto en las letras como en la simbología que van construyendo alrededor de una historia que durante el álbum de Blurryface, no aparece obvia.
Vemos como Tyler en algunos videos está con una persona bastante rara, como en Heavydirtysoul donde el conductor es al parecer un obispo. Vemos como las manchas negras en su cuerpo tienen diferente tamaño en cada video y conforme vas entendiendo la historia, te das cuenta que es parte de lo que quiere demostrar. Su estrés, depresión y ansiedad.
El grupo fue tejiendo una historia dentro de las historias de sus canciones. Sacando archivos ocultos en su página web para los que se habían puesto a indagar. Supuestas cartas de una persona llamada Clancy que no quedaba claro quién era, pidiendo ayuda para escapar de 9 obispos que los tenían encerrados en la ciudad de Dema. Todo esto mientras van dando pequeñas pistas en los videos. Indumentaria con el color rojo y amarillo. Tyler de repente con ojos de otro color. Individuos que parecen no reconocerlo.
Todo va tomando un poco más de forma y claridad en el álbum Trench, que empieza con un video fuerte y claro: Tyler está corriendo de los obispos. Y hay gente que parece apoyarlo: Los Banditos. Muchas cosas siguen sin quedar claras y en gran parte esto ayuda a mantener el interés: ¿que son los obispos? ¿Son malos? ¿Existen realmente o son representaciones de la depresión, ansiedad y demás? ¿Quiénes son los banditos? ¿Amigos o sentimientos positivos? ¿Por qué el amarillo es un color tan útil?
Y ese carro en llamas… si tan sólo tuviera un estéreo.
No contaré todo de la historia aquí, si gustan, háganmelo saber para extenderme un poco más en otro post. Lo que venía a contar es que todo esto logró marcar profundamente a la banda en mi.
Está comprobado que conforme crecemos somos más reacios a aceptar nueva música. La época dorada parece ser la adolescencia, después de ahí todo lo nuevo que llega simplemente no puede vencer el factor de nostalgia que la música que conocíamos nos inyecta. Comprender nuestra vida tiene implicaciones que a veces no esperamos, como este pequeño hecho acerca de la música que escucharemos durante toda nuestra vida.
No recuerdo si supe esto y por eso me encuentro más abierto a seguir escuchando nuevas cosas y aceptarlas. O si es una simple casualidad. Ayreon, Anarchy Club, Olafur Arnalds, Twenty One Pilots, son música que pongo actualmente encima de la música que adoro de mi adolescencia: Metallica, Eminem, Audioslave, Avril Lavigne. No es una competencia, pero reconozco que ahorita en este instante unos van perdiendo.
En el 2019 fui por primera vez a un concierto de ellos aquí en la Arena Monterrey. Me gustó mucho. No solamente por la música, sino el show que traían me gustó. Como flotaron por encima de nosotros mientras cantaban y tocaban la batería y el piano. Cómo usaban la indumentaria de la historia que iban contando. Cómo modificaron las canciones. Salí con muy buen sabor de boca y recuerdos para siempre.
Pasaron los años, llegó la pandemia, se cancelaron muchas cosas, la vida estuvo difícil y así y todo llegamos de repente a 2024 cuando vi que vendrían a México de nuevo en Febrero de 2025 y tenía que ir. Sólo que vi que estarían como 4 o 5 días en el país y estarían en 3 ciudades diferentes así que supuse que para cuando llegaran aquí -el último destino- estarían cansados, trasnochados y probablemente con algún malestar estomacal de la comida picante a la que no están acostumbrados. Y por eso decidí que sería mejor ir a su primera fecha en Ciudad de México. Donde además era el lugar más grande del país donde se iban a presentar y donde iría más gente.
Y que decir que lo disfruté como un niño. Empieza a sonar la música mientras todo está oscuro. El público se emociona, gritamos y empieza el riff movido y fuerte. Tyler con su máscara cantando Overcompensate mientras todos resonamos al uníson. Cuando llega el momento donde suena la parte más gloriosa de Car Radio, deja ver su máscara de cerca ante la cámara para quedarnos a oscuras y… verlo aparecer por arte de magia, “teletransportado” al techo de un edificio cercano… donde termina la canción y se quita la máscara.
Recordarlo me pone la piel chinita.
El show de luces con Mulberry Street, el pasar a una niña pequeña a cantar con él Ride y pidiendo que la ovacionen o el hecho de que fue la primera vez que tocaron la canción The Line. No podía haber salido más contento, ni siquiera el intento de robo que sufrí al salir del estadio me lo arruinó.
Hay ocasiones que sabes que tomaste la mejor decisión y esta es una de ellas.
En el post de At the risk of feeling dumb vieron que me gusta Twenty One Pilots después de descubrirlos con Stressed Out de su albúm BlurryFace que aquí en Monterrey duró un tiempo sonando mucho. Lo normal cuando una banda tiene un hit, lo reproducen hasta el hartazgo.
Tal vez no lo he dicho aquí, pero también soy fan de las historias. Es una de las razones de que me guste tanto leer. De que el grupo musical Ayreon sea de mis favoritos. De que el videojuego Metal Gear Solid tenga un lugar bien guardado en mi corazón. Y este caso no es diferente. No necesitas saber la historia para disfrutar de las canciones, claro está. Se mantienen bien por si solas. Pero cuando entiendes el contexto, al menos para mí, se incrementa el placer.
¿De qué hablo? Si han visto algún video de la banda, verán que regularmente Tyler, el vocalista, sale manchado de negro en diferentes partes de su cuerpo. O que a veces sale con algo cubriendo su rostro. O que salen con una especie de uniformes con partes amarillas. Dentro de la historia que han ido creando a través de sus canciones, todo tiene un porqué. Y todo empezó porque un día de tantos a Tyler le robaron el estéreo de su carro.
No se sabe exactamente donde empieza la historia dentro de la discografía pero es aceptado que la canción Car Radio parece ser un punto de partida. Antes de las manchas negras y todo lo demás, Tyler cuenta todo lo que significó para él el hecho de quedarse sin radio en el coche. De cómo este silencio es violento. Sobre todo cuando tenemos problemas en los que no dejamos de pensar.
Cuando vamos creciendo y nos damos cuenta que la gente a nuestro alrededor realmente tampoco sabe bien cómo vivirla. De cómo muchos de los consejos que habíamos recibido eran “hubieras” de otros contextos. Y todas estas inseguridades y problemas se van reflejando tanto en las letras como en la simbología que van construyendo alrededor de una historia que durante el álbum de Blurryface, no aparece obvia.
Vemos como Tyler en algunos videos está con una persona bastante rara, como en Heavydirtysoul donde el conductor es al parecer un obispo. Vemos como las manchas negras en su cuerpo tienen diferente tamaño en cada video y conforme vas entendiendo la historia, te das cuenta que es parte de lo que quiere demostrar. Su estrés, depresión y ansiedad.
El grupo fue tejiendo una historia dentro de las historias de sus canciones. Sacando archivos ocultos en su página web para los que se habían puesto a indagar. Supuestas cartas de una persona llamada Clancy que no quedaba claro quién era, pidiendo ayuda para escapar de 9 obispos que los tenían encerrados en la ciudad de Dema. Todo esto mientras van dando pequeñas pistas en los videos. Indumentaria con el color rojo y amarillo. Tyler de repente con ojos de otro color. Individuos que parecen no reconocerlo.
Todo va tomando un poco más de forma y claridad en el álbum Trench, que empieza con un video fuerte y claro: Tyler está corriendo de los obispos. Y hay gente que parece apoyarlo: Los Banditos. Muchas cosas siguen sin quedar claras y en gran parte esto ayuda a mantener el interés: ¿que son los obispos? ¿Son malos? ¿Existen realmente o son representaciones de la depresión, ansiedad y demás? ¿Quiénes son los banditos? ¿Amigos o sentimientos positivos? ¿Por qué el amarillo es un color tan útil?
Y ese carro en llamas… si tan sólo tuviera un estéreo.
No contaré todo de la historia aquí, si gustan, háganmelo saber para extenderme un poco más en otro post. Lo que venía a contar es que todo esto logró marcar profundamente a la banda en mi.
Está comprobado que conforme crecemos somos más reacios a aceptar nueva música. La época dorada parece ser la adolescencia, después de ahí todo lo nuevo que llega simplemente no puede vencer el factor de nostalgia que la música que conocíamos nos inyecta. Comprender nuestra vida tiene implicaciones que a veces no esperamos, como este pequeño hecho acerca de la música que escucharemos durante toda nuestra vida.
No recuerdo si supe esto y por eso me encuentro más abierto a seguir escuchando nuevas cosas y aceptarlas. O si es una simple casualidad. Ayreon, Anarchy Club, Olafur Arnalds, Twenty One Pilots, son música que pongo actualmente encima de la música que adoro de mi adolescencia: Metallica, Eminem, Audioslave, Avril Lavigne. No es una competencia, pero reconozco que ahorita en este instante unos van perdiendo.
En el 2019 fui por primera vez a un concierto de ellos aquí en la Arena Monterrey. Me gustó mucho. No solamente por la música, sino el show que traían me gustó. Como flotaron por encima de nosotros mientras cantaban y tocaban la batería y el piano. Cómo usaban la indumentaria de la historia que iban contando. Cómo modificaron las canciones. Salí con muy buen sabor de boca y recuerdos para siempre.
Pasaron los años, llegó la pandemia, se cancelaron muchas cosas, la vida estuvo difícil y así y todo llegamos de repente a 2024 cuando vi que vendrían a México de nuevo en Febrero de 2025 y tenía que ir. Sólo que vi que estarían como 4 o 5 días en el país y estarían en 3 ciudades diferentes así que supuse que para cuando llegaran aquí -el último destino- estarían cansados, trasnochados y probablemente con algún malestar estomacal de la comida picante a la que no están acostumbrados. Y por eso decidí que sería mejor ir a su primera fecha en Ciudad de México. Donde además era el lugar más grande del país donde se iban a presentar y donde iría más gente.
Y que decir que lo disfruté como un niño. Empieza a sonar la música mientras todo está oscuro. El público se emociona, gritamos y empieza el riff movido y fuerte. Tyler con su máscara cantando Overcompensate mientras todos resonamos al uníson. Cuando llega el momento donde suena la parte más gloriosa de Car Radio, deja ver su máscara de cerca ante la cámara para quedarnos a oscuras y… verlo aparecer por arte de magia, “teletransportado” al techo de un edificio cercano… donde termina la canción y se quita la máscara.
Recordarlo me pone la piel chinita.
El show de luces con Mulberry Street, el pasar a una niña pequeña a cantar con él Ride y pidiendo que la ovacionen o el hecho de que fue la primera vez que tocaron la canción The Line. No podía haber salido más contento, ni siquiera el intento de robo que sufrí al salir del estadio me lo arruinó.
Hay ocasiones que sabes que tomaste la mejor decisión y esta es una de ellas.

Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.