Le doy:

A veces puedes adivinar cómo viene un libro porque ya conoces al autor -vaya, otras obras, no precisamente que lo conozca en persona- o porque sabes del tema o porque ya te contaron muchísimo. En este caso conozco otros libros del autor que he leído previamente, 4 para ser precisos, así que este era el quinto e intuía como sería.
En parte por eso elegí este libro para iniciar el año de lectura, para tener una que me pudiera encaminar más fácil hacia un 2025 lleno de aventuras literarias.
El autor es Meik Wiking quien es el director y fundador del Instituto de Investigación de la Felicidad y también del Museo de la Felicidad en Copenhague, que tiene otras obras que ya mencioné cuando les hablé de como crear memorias felices, de la reseña de My Hygge Home y de cuando les hablaba sobre el hygge y la navidad.
Ahora quería ver que tenía que decir acerca de balancear el trabajo y la vida personal. Sobre cómo lo hacen en el que sea tal vez el país que mejor lo conlleva. Y de paso leer unas cuantas estadísticas más que sonarían obvias pero siempre es una alegría verlas respaldadas por datos y evidencia.
¿Por qué estudiar lo que parece obvio?

Este es un punto bastante polémico. Es bastante común entre las reseñas que reciben sus otros libros en el que a la gente no le gusta porque dicen cosas obvias. Pero lo obvio sin respaldo puede llegar a engaño. Cómo durante la historia de la humanidad que se asumía que los objetos pesados caen más rápido que los ligeros, ¿Obvio, no? Pero no es así. Caen igual, lo realmente diferente es su resistencia al aire -o al medio donde se encuentren-. Durante milenia esto no se supo hasta que Newton puso las cosas sobre la mesa con su Ley de Gravitación Universal.
Entonces claro que las cosas obvias necesitan estudio, fundamento, evidencia, análisis y corroboración, incluso si resulta que no hay cambio de paradigma. Confirmarlo se siente bien.
Entonces cuando dice que a través de los estudios, lo que más quita felicidad a la gente en el mundo es el trayecto matutino al trabajo, más vale creerlo. Y si bien hay más de estos datos difíciles de corroborar pero fácil de entender, tiene otros con mayor significado.

Más allá de prestaciones, flexibilidad, premios y demás, lo que a la mayoría de nosotros nos hace felices en un empleo es el sentido de propósito. Sentir que lo que hacemos tiene un valor más allá del monetario. Que estamos contribuyendo a algo que valoramos, sea el mundo, la vida, la familia, nuestro entorno inmediato, la posteridad.
Sin embargo, el libro no solamente menciona el hecho sino también cómo podemos encontrarlo. Y es que muchas veces el sentido se pierde únicamente en la semántica.
No es lo mismo decir, por ejemplo: “Trabajo cortando madera y armando estructuras con ella para vender” a “trabajo ayudando a crear embarcaciones que surcarán el océano sobreviviendo tempestades”. Hay algo de drama en mi ejemplo, claro, pero creo que ilustra el punto. Podemos darle significado a lo que hacemos -no siempre, pero si muchas veces- y esto ayudaría a crear en nosotros un sentido. Y al darle un sentido, podemos ser más felices. Y reestructurar nuestras vidas hacia unas más llenas, plenas y con valor.
El abismo de la confianza: Países Nórdicos vs. Latinoamérica

El autor, residente de un país nórdico, también comparte de primera mano parte de las experiencias de su entorno laboral. Respaldadas estas con datos, es un duro golpe leer viniendo de un país latinoamericano que también gran parte del factor de la felicidad laboral radica en la confianza.
Este es un punto que suena obvio también pero que toda persona latina que reflexione un poco sobre el tema puede entender que es uno del que se carece enormemente en este lado del mundo. Micromanagement, el estar cuestionando, preguntando, pidiendo evidencia de avances, tratar de tontos a los demás, requerir cosas innecesarias únicamente para mantener ocupado a las personas, extender juntas y demás son formas en que se ha normalizado el no tener confianza de que las personas pueden hacerse responsables de su trabajo.

La falta de confianza indudablemente viene de ambos lados. Como mencionaba en un post pasado, es difícil tener confianza cuando es común que los trabajos no cumplan siquiera con la ley. Es difícil tener confianza en el empleado cuando se reconoce que no se les brinda lo justo. Y de este conflicto viene gran parte del problema en felicidad que existe en torno al trabajo en latinoamérica al menos.
Este libro, de lectura ligera y gráficos con datos que le respalden es para mi en definitiva un 5 de 5 estrellas y recomendado para todos. Ya que no solamente toca el tema de balancear el trabajo y la vida sino que da ejemplos, tips y acciones a tomar para que el lector pueda no nada más encontrar un mejor balance y un mejor trabajo, sino una mejor vida.
Le doy:

A veces puedes adivinar cómo viene un libro porque ya conoces al autor -vaya, otras obras, no precisamente que lo conozca en persona- o porque sabes del tema o porque ya te contaron muchísimo. En este caso conozco otros libros del autor que he leído previamente, 4 para ser precisos, así que este era el quinto e intuía como sería.
En parte por eso elegí este libro para iniciar el año de lectura, para tener una que me pudiera encaminar más fácil hacia un 2025 lleno de aventuras literarias.
El autor es Meik Wiking quien es el director y fundador del Instituto de Investigación de la Felicidad y también del Museo de la Felicidad en Copenhague, que tiene otras obras que ya mencioné cuando les hablé de como crear memorias felices, de la reseña de My Hygge Home y de cuando les hablaba sobre el hygge y la navidad.
Ahora quería ver que tenía que decir acerca de balancear el trabajo y la vida personal. Sobre cómo lo hacen en el que sea tal vez el país que mejor lo conlleva. Y de paso leer unas cuantas estadísticas más que sonarían obvias pero siempre es una alegría verlas respaldadas por datos y evidencia.
¿Por qué estudiar lo que parece obvio?

Este es un punto bastante polémico. Es bastante común entre las reseñas que reciben sus otros libros en el que a la gente no le gusta porque dicen cosas obvias. Pero lo obvio sin respaldo puede llegar a engaño. Cómo durante la historia de la humanidad que se asumía que los objetos pesados caen más rápido que los ligeros, ¿Obvio, no? Pero no es así. Caen igual, lo realmente diferente es su resistencia al aire -o al medio donde se encuentren-. Durante milenia esto no se supo hasta que Newton puso las cosas sobre la mesa con su Ley de Gravitación Universal.
Entonces claro que las cosas obvias necesitan estudio, fundamento, evidencia, análisis y corroboración, incluso si resulta que no hay cambio de paradigma. Confirmarlo se siente bien.
Entonces cuando dice que a través de los estudios, lo que más quita felicidad a la gente en el mundo es el trayecto matutino al trabajo, más vale creerlo. Y si bien hay más de estos datos difíciles de corroborar pero fácil de entender, tiene otros con mayor significado.

Más allá de prestaciones, flexibilidad, premios y demás, lo que a la mayoría de nosotros nos hace felices en un empleo es el sentido de propósito. Sentir que lo que hacemos tiene un valor más allá del monetario. Que estamos contribuyendo a algo que valoramos, sea el mundo, la vida, la familia, nuestro entorno inmediato, la posteridad.
Sin embargo, el libro no solamente menciona el hecho sino también cómo podemos encontrarlo. Y es que muchas veces el sentido se pierde únicamente en la semántica.
No es lo mismo decir, por ejemplo: “Trabajo cortando madera y armando estructuras con ella para vender” a “trabajo ayudando a crear embarcaciones que surcarán el océano sobreviviendo tempestades”. Hay algo de drama en mi ejemplo, claro, pero creo que ilustra el punto. Podemos darle significado a lo que hacemos -no siempre, pero si muchas veces- y esto ayudaría a crear en nosotros un sentido. Y al darle un sentido, podemos ser más felices. Y reestructurar nuestras vidas hacia unas más llenas, plenas y con valor.
El abismo de la confianza: Países Nórdicos vs. Latinoamérica

El autor, residente de un país nórdico, también comparte de primera mano parte de las experiencias de su entorno laboral. Respaldadas estas con datos, es un duro golpe leer viniendo de un país latinoamericano que también gran parte del factor de la felicidad laboral radica en la confianza.
Este es un punto que suena obvio también pero que toda persona latina que reflexione un poco sobre el tema puede entender que es uno del que se carece enormemente en este lado del mundo. Micromanagement, el estar cuestionando, preguntando, pidiendo evidencia de avances, tratar de tontos a los demás, requerir cosas innecesarias únicamente para mantener ocupado a las personas, extender juntas y demás son formas en que se ha normalizado el no tener confianza de que las personas pueden hacerse responsables de su trabajo.

La falta de confianza indudablemente viene de ambos lados. Como mencionaba en un post pasado, es difícil tener confianza cuando es común que los trabajos no cumplan siquiera con la ley. Es difícil tener confianza en el empleado cuando se reconoce que no se les brinda lo justo. Y de este conflicto viene gran parte del problema en felicidad que existe en torno al trabajo en latinoamérica al menos.
Este libro, de lectura ligera y gráficos con datos que le respalden es para mi en definitiva un 5 de 5 estrellas y recomendado para todos. Ya que no solamente toca el tema de balancear el trabajo y la vida sino que da ejemplos, tips y acciones a tomar para que el lector pueda no nada más encontrar un mejor balance y un mejor trabajo, sino una mejor vida.

Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.
