El sendero acompañado

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He ido muchas veces al Cerro El Chupón, cerca de Monterrey, México. El sendero lo conozco muy bien y en distintas estaciones: cuando está verde completamente o cuando está lleno de telarañas en el camino. La Piedra del Rey León y sus fotos icónicas.

Y aún así, la mayoría de mis recuerdos ahí son las caras de mis amigos al observar por vez primera el lugar. Su asombro y su sonrisa, su emoción.

En el pasado post vimos como iniciar nuestras aventuras en la naturaleza. Analizar dónde estaría mejor empezar, qué necesitamos llevar, la mentalidad y el ritmo. Es importante estar seguro y preparado, no sólo por seguridad sino para disfrutar al máximo. Pero ¿qué pasa con el viaje interior? Porque no sólo recorremos un sendero, sino a nosotros mismos con él. Al iniciar, hay un factor muy poderoso a tomar en cuenta. Y es de lo que trata el post hoy: la compañía.

Puede parecer difícil en un inicio. No hemos hecho esto antes y muy probablemente por ello no sepamos quienes de nuestro círculo cercano le gustaría aventurarse. Y aparte, de seguro has visto en redes sociales y libros sobre la increíble capacidad que tiene el senderismo para la introspección y la soledad. No negaré que andar en la naturaleza se siente mágico, pero para iniciar siempre será mejor acompañado.

Compartir el camino es una de las decisiones más inteligentes y enriquecedoras que puedes tomar. Más que una simple precaución, caminar acompañado es una pieza fundamental de la mentalidad del senderista, pero, ¿por qué?


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1. La Seguridad que da Confianza

Seamos directos: la naturaleza es impredecible. Un tobillo torcido, un cambio brusco en el clima o un simple desvío en el camino pueden convertir una caminata agradable en una situación de estrés. Ir con alguien significa:

  • Respuesta inmediata: Si alguien se lesiona, hay otra persona para ayudar, buscar señal o pedir auxilio.
  • Doble chequeo: Cuatro ojos ven más que dos. Es más fácil seguir las marcas del sendero, interpretar un mapa y tomar decisiones correctas cuando se discuten en equipo.
  • Disuasión: La presencia de un grupo pequeño es el mejor disuasivo para cualquier encuentro inesperado, ya sea con fauna o en zonas muy aisladas.

Saber que tienes ese respaldo te quita un peso de encima y te permite disfrutar del entorno con mucha más confianza y tranquilidad.


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2. Motivación que nace del compañerismo

Vas caminando por un terreno nuevo y el cansancio empieza a llegar. Volteas y ves a tus compañeros igual que tú. Transpirando, algo más lentos, pero juntos. Se cruzan las miradas y del cansancio pasan a la sonrisa. De repente el cansancio se siente menos. La compañía y la empatía son mejores que la cafeína para dar energía. 

Recorrer el camino solo es sin duda una experiencia única, pero hacerlo acompañado no se queda atrás. Compartir experiencias solidifica relaciones. Las hace persistentes a través del tiempo. Crea lazos que se extienden por el mundo mismo. 

Y palabras simples como: “vamos, no falta mucho” o “si podemos, lo lograremos juntos” adquieren otro significado y se sienten diferente en la vastedad de la naturaleza. 

Sin olvidar que todas las celebraciones siempre son mejores juntos.


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3. Recuerdos que se graban unidos

Cuando pensamos en hacer senderismo lo que solemos observar son caminos, árboles, montañas, ríos y demás. Es inevitable y es una imagen poderosa. ¿Qué harías si te digo que la mitad de la magia no está ahí? Sino en el día a día. En la rutina y en los reencuentros.

Cuando volvemos a encontrarnos con nuestros compañeros de sendero y compartimos experiencias y recuerdos. Cuando planificamos aventuras futuras. Cuando recapitulamos en las fotos que nos tomamos y vemos felicidad más allá de todo el agotamiento físico. 

Ahí, en medio de tu día a día y la ciudad, en esos lazos que se estrechan, es donde pasa la otra mitad.


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4. Lazos que se estrechan plenamente

Como unificándose en cada pisada el edificio de la memoria. Uno de los aspectos más importantes que se dan en el hike es la atención plena. No hay ruidos de máquinas cercanos que distraigan. No hay bullicio. No hay notificaciones sonando sin cesar. Estás ahí, en el momento, con tus compañeros y el mundo. 

Ascender niveles, cruzar ríos, observar nuevos animales y plantas, atardeceres y amaneceres diferentes. Al ser vulnerable y solidario. Al ser fuerte y eufórico y también requerir ayuda y entristecerse. Las personas que se conocen en todas sus facetas suelen multiplicar los lazos que les unen. 

Y yo sé que todo esto suena genial, pero si apenas voy a empezar, ¿qué hago?


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¿Cómo encontrar a tu compañero de sendero ideal?

  • Amigos y familiares: Lanza la invitación. Puede que tengas un futuro gran compañero de aventuras más cerca de lo que crees.
  • Grupos y clubes locales: Busca en redes sociales "Senderismo [Nombre de tu ciudad]" o "Montañismo [Tu región]". Son una excelente forma de conocer gente con tu misma pasión y diferentes niveles de experiencia de quienes aprender.
  • Comienza con calma: Tu primera caminata juntos no tiene que ser al pico más alto. Elijan una ruta conocida y moderada para conocer su ritmo, su nivel de preparación y, lo más importante, ¡para ver si disfrutan caminar juntos!

La soledad en la montaña tiene su momento y su belleza, pero esa es una conquista para cuando ya tienes más experiencia y confianza. Al empezar, regálate la oportunidad de compartir la aventura. No solo será más seguro, sino que descubrirás que la verdadera cima, muchas veces, es la conexión que creas en el camino.

Ahora te pregunto a ti, ¿cuál ha sido tu mejor experiencia de senderismo acompañado? ¡Cuéntamela en los comentarios o en redes sociales!


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He ido muchas veces al Cerro El Chupón, cerca de Monterrey, México. El sendero lo conozco muy bien y en distintas estaciones: cuando está verde completamente o cuando está lleno de telarañas en el camino. La Piedra del Rey León y sus fotos icónicas.

Y aún así, la mayoría de mis recuerdos ahí son las caras de mis amigos al observar por vez primera el lugar. Su asombro y su sonrisa, su emoción.

En el pasado post vimos como iniciar nuestras aventuras en la naturaleza. Analizar dónde estaría mejor empezar, qué necesitamos llevar, la mentalidad y el ritmo. Es importante estar seguro y preparado, no sólo por seguridad sino para disfrutar al máximo. Pero ¿qué pasa con el viaje interior? Porque no sólo recorremos un sendero, sino a nosotros mismos con él. Al iniciar, hay un factor muy poderoso a tomar en cuenta. Y es de lo que trata el post hoy: la compañía.

Puede parecer difícil en un inicio. No hemos hecho esto antes y muy probablemente por ello no sepamos quienes de nuestro círculo cercano le gustaría aventurarse. Y aparte, de seguro has visto en redes sociales y libros sobre la increíble capacidad que tiene el senderismo para la introspección y la soledad. No negaré que andar en la naturaleza se siente mágico, pero para iniciar siempre será mejor acompañado.

Compartir el camino es una de las decisiones más inteligentes y enriquecedoras que puedes tomar. Más que una simple precaución, caminar acompañado es una pieza fundamental de la mentalidad del senderista, pero, ¿por qué?


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1. La Seguridad que da Confianza

Seamos directos: la naturaleza es impredecible. Un tobillo torcido, un cambio brusco en el clima o un simple desvío en el camino pueden convertir una caminata agradable en una situación de estrés. Ir con alguien significa:

  • Respuesta inmediata: Si alguien se lesiona, hay otra persona para ayudar, buscar señal o pedir auxilio.
  • Doble chequeo: Cuatro ojos ven más que dos. Es más fácil seguir las marcas del sendero, interpretar un mapa y tomar decisiones correctas cuando se discuten en equipo.
  • Disuasión: La presencia de un grupo pequeño es el mejor disuasivo para cualquier encuentro inesperado, ya sea con fauna o en zonas muy aisladas.

Saber que tienes ese respaldo te quita un peso de encima y te permite disfrutar del entorno con mucha más confianza y tranquilidad.


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2. Motivación que nace del compañerismo

Vas caminando por un terreno nuevo y el cansancio empieza a llegar. Volteas y ves a tus compañeros igual que tú. Transpirando, algo más lentos, pero juntos. Se cruzan las miradas y del cansancio pasan a la sonrisa. De repente el cansancio se siente menos. La compañía y la empatía son mejores que la cafeína para dar energía. 

Recorrer el camino solo es sin duda una experiencia única, pero hacerlo acompañado no se queda atrás. Compartir experiencias solidifica relaciones. Las hace persistentes a través del tiempo. Crea lazos que se extienden por el mundo mismo. 

Y palabras simples como: “vamos, no falta mucho” o “si podemos, lo lograremos juntos” adquieren otro significado y se sienten diferente en la vastedad de la naturaleza. 

Sin olvidar que todas las celebraciones siempre son mejores juntos.


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3. Recuerdos que se graban unidos

Cuando pensamos en hacer senderismo lo que solemos observar son caminos, árboles, montañas, ríos y demás. Es inevitable y es una imagen poderosa. ¿Qué harías si te digo que la mitad de la magia no está ahí? Sino en el día a día. En la rutina y en los reencuentros.

Cuando volvemos a encontrarnos con nuestros compañeros de sendero y compartimos experiencias y recuerdos. Cuando planificamos aventuras futuras. Cuando recapitulamos en las fotos que nos tomamos y vemos felicidad más allá de todo el agotamiento físico. 

Ahí, en medio de tu día a día y la ciudad, en esos lazos que se estrechan, es donde pasa la otra mitad.


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4. Lazos que se estrechan plenamente

Como unificándose en cada pisada el edificio de la memoria. Uno de los aspectos más importantes que se dan en el hike es la atención plena. No hay ruidos de máquinas cercanos que distraigan. No hay bullicio. No hay notificaciones sonando sin cesar. Estás ahí, en el momento, con tus compañeros y el mundo. 

Ascender niveles, cruzar ríos, observar nuevos animales y plantas, atardeceres y amaneceres diferentes. Al ser vulnerable y solidario. Al ser fuerte y eufórico y también requerir ayuda y entristecerse. Las personas que se conocen en todas sus facetas suelen multiplicar los lazos que les unen. 

Y yo sé que todo esto suena genial, pero si apenas voy a empezar, ¿qué hago?


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¿Cómo encontrar a tu compañero de sendero ideal?

  • Amigos y familiares: Lanza la invitación. Puede que tengas un futuro gran compañero de aventuras más cerca de lo que crees.
  • Grupos y clubes locales: Busca en redes sociales "Senderismo [Nombre de tu ciudad]" o "Montañismo [Tu región]". Son una excelente forma de conocer gente con tu misma pasión y diferentes niveles de experiencia de quienes aprender.
  • Comienza con calma: Tu primera caminata juntos no tiene que ser al pico más alto. Elijan una ruta conocida y moderada para conocer su ritmo, su nivel de preparación y, lo más importante, ¡para ver si disfrutan caminar juntos!

La soledad en la montaña tiene su momento y su belleza, pero esa es una conquista para cuando ya tienes más experiencia y confianza. Al empezar, regálate la oportunidad de compartir la aventura. No solo será más seguro, sino que descubrirás que la verdadera cima, muchas veces, es la conexión que creas en el camino.

Ahora te pregunto a ti, ¿cuál ha sido tu mejor experiencia de senderismo acompañado? ¡Cuéntamela en los comentarios o en redes sociales!


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.