Hoy quiero hablarles de algo que está siendo un éxito en el jardín pero que para muchos jardineros es algo que “está mal” y no debería alentarse. Yo opino todo lo contrario, no sólo por los beneficios para mí, sino también por los beneficios para el mundo. Y bueno, seré honesto, también para ellos.
Durante años, la sociedad ha luchado una batalla incansable contra ciertas plantas. Armados con guantes, palas y a veces hasta con químicos, han declarado la guerra a las "malas hierbas". Pero, ¿y si te dijera que han estado luchando en el bando equivocado?
La observación es tal vez la habilidad más poderosa para el jardín. Noté que en mi jardín comenzaban a crecer plantas que yo no había sembrado: manchones de tréboles, unas florecillas amarillas que resultaron ser Hierba de San Juan, una alfombra verde y resistente de Rama de Sapo y hasta una planta espigada y elegante que identifiqué como Agrimonia.
Mi curiosidad siempre ha hecho que antes de tomar acción, observe que sucede. Vi que crecían pero no estaban afectando negativamente a las demás, así que decidí darles vía libre mientras tomaba nota, por si en algún momento había algún problema.
Y fui observando que estaban ahí, creciendo vigorosamente sin mi ayuda, y lo más importante: no parecían estar dañando a mis otras plantas. Al contrario, el área a su alrededor bullía de vida.
Les di más oportunidad y es uno de los aspectos del jardín que más felicidad me han brindado.
El ecosistema secreto de las plantas espontáneas
Lo primero que creo debemos hacer es cambiarles el nombre. En lugar de "malas hierbas", llamémoslas plantas adventicias o flora espontánea. Este simple cambio de lenguaje nos ayuda a verlas como lo que son: plantas que llegaron por su cuenta, perfectamente adaptadas a nuestro suelo y clima.
En mi jardín, estas inesperadas invitadas han demostrado ser unas aliadas increíbles:
1. Tréboles (Trifolium spp.): Los fertilizantes gratuitos
2. Rama de sapo (Phyla nodiflora): La alfombra viviente
3. Hierba de san juan (Hypericum perforatum): Un faro para polinizadores
4. Agrimonia (Agrimonia eupatoria): El refugio de la biodiversidad
Hacia un jardinería de observación, no de erradicación
Ojo, esto no significa dejar que el jardín se convierta en una jungla impenetrable. Se trata de cambiar el enfoque: de la erradicación total a un manejo consciente.
Antes de arrancar una planta espontánea, considero que conviene más hacer una pausa. Obsérvala. ¿Está compitiendo agresivamente con tus flores o vegetales? ¿O está simplemente ocupando un espacio vacío? ¿Ves insectos visitándola? Intenta identificarla. -Yo utilizo la app Plant Parent- ¡Te sorprenderá descubrir los beneficios que muchas de ellas aportan!
Mi jardín ya no es un campo de batalla. Es una comunidad de plantas, tanto las que yo elegí como las que me eligieron a mí. Es más diverso, más resiliente y, honestamente, mucho más interesante.
Tu Turno:
Te lanzo un reto: esta semana, encuentra una "mala hierba" en tu jardín o en una maceta. En lugar de arrancarla, tómale una foto e investiga qué es. Quizás descubras que tienes un nuevo y valioso aliado en tu pequeño ecosistema.
¿Has tenido alguna experiencia similar? ¿Qué planta espontánea has decidido perdonar en tu jardín? ¡Cuéntamelo en los comentarios o en redes sociales!
Hoy quiero hablarles de algo que está siendo un éxito en el jardín pero que para muchos jardineros es algo que “está mal” y no debería alentarse. Yo opino todo lo contrario, no sólo por los beneficios para mí, sino también por los beneficios para el mundo. Y bueno, seré honesto, también para ellos.
Durante años, la sociedad ha luchado una batalla incansable contra ciertas plantas. Armados con guantes, palas y a veces hasta con químicos, han declarado la guerra a las "malas hierbas". Pero, ¿y si te dijera que han estado luchando en el bando equivocado?
La observación es tal vez la habilidad más poderosa para el jardín. Noté que en mi jardín comenzaban a crecer plantas que yo no había sembrado: manchones de tréboles, unas florecillas amarillas que resultaron ser Hierba de San Juan, una alfombra verde y resistente de Rama de Sapo y hasta una planta espigada y elegante que identifiqué como Agrimonia.
Mi curiosidad siempre ha hecho que antes de tomar acción, observe que sucede. Vi que crecían pero no estaban afectando negativamente a las demás, así que decidí darles vía libre mientras tomaba nota, por si en algún momento había algún problema.
Y fui observando que estaban ahí, creciendo vigorosamente sin mi ayuda, y lo más importante: no parecían estar dañando a mis otras plantas. Al contrario, el área a su alrededor bullía de vida.
Les di más oportunidad y es uno de los aspectos del jardín que más felicidad me han brindado.
El ecosistema secreto de las plantas espontáneas
Lo primero que creo debemos hacer es cambiarles el nombre. En lugar de "malas hierbas", llamémoslas plantas adventicias o flora espontánea. Este simple cambio de lenguaje nos ayuda a verlas como lo que son: plantas que llegaron por su cuenta, perfectamente adaptadas a nuestro suelo y clima.
En mi jardín, estas inesperadas invitadas han demostrado ser unas aliadas increíbles:
1. Tréboles (Trifolium spp.): Los fertilizantes gratuitos
2. Rama de sapo (Phyla nodiflora): La alfombra viviente
3. Hierba de san juan (Hypericum perforatum): Un faro para polinizadores
4. Agrimonia (Agrimonia eupatoria): El refugio de la biodiversidad
Hacia un jardinería de observación, no de erradicación
Ojo, esto no significa dejar que el jardín se convierta en una jungla impenetrable. Se trata de cambiar el enfoque: de la erradicación total a un manejo consciente.
Antes de arrancar una planta espontánea, considero que conviene más hacer una pausa. Obsérvala. ¿Está compitiendo agresivamente con tus flores o vegetales? ¿O está simplemente ocupando un espacio vacío? ¿Ves insectos visitándola? Intenta identificarla. -Yo utilizo la app Plant Parent- ¡Te sorprenderá descubrir los beneficios que muchas de ellas aportan!
Mi jardín ya no es un campo de batalla. Es una comunidad de plantas, tanto las que yo elegí como las que me eligieron a mí. Es más diverso, más resiliente y, honestamente, mucho más interesante.
Tu Turno:
Te lanzo un reto: esta semana, encuentra una "mala hierba" en tu jardín o en una maceta. En lugar de arrancarla, tómale una foto e investiga qué es. Quizás descubras que tienes un nuevo y valioso aliado en tu pequeño ecosistema.
¿Has tenido alguna experiencia similar? ¿Qué planta espontánea has decidido perdonar en tu jardín? ¡Cuéntamelo en los comentarios o en redes sociales!

Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.