La abeja que sueña en los nopales


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Hoy continuamos poniéndonos al día en el blog, rescatando una observación fascinante que ya había compartido en redes sociales pero que merece su propio espacio. Les presento a una trabajadora incansable y especialista de nuestros paisajes: la Abeja de los nopales.

Tengo que admitir que a veces es innegable no tener ciertos favoritismos. Y es que la historia para con esta abeja es peculiar. Verán, el jardín ha crecido mucho en el último año. Hemos habilitado más espacio para plantas, hemos permitido que crezcan y se explayen más y con ello ha habido un cambio en la dinámica del jardín.

Ha aparecido mucho más vida, como recordarán del post pasado, pero también ha aparecido flora espontánea, sin embargo no toda es fácil de aceptar. Entre ella, estaba el Cardo Santo -(Argemone mexicana)- , que es una planta con muchísimas espinas, hojas duras y puntiagudas y con crecimiento fuerte que podría convertirse en plaga. Belinda la quería quitar, yo le quise dar una oportunidad.

Y resulta que empezó a florecer, unas bellas flores amarillas salieron y le gustaron mucho a los insectos. Hasta que un día, al salir a observar, le vi ahí, dormida después de haber polinizado arduamente, una Diadasia rinconis, abeja del nopal.

Grande, bella, tranquila. ¿Qué les puedo decir? Es sin duda un highlight del año en el jardín. Y afortunados somos porque sin querer tenemos de sus plantas favoritas.


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Una especialista del desierto

Como su nombre lo indica, la "abeja de los nopales" tiene una relación muy estrecha con estas cactáceas. No es una polinizadora generalista; al contrario, es lo que se conoce como una polinizadora especialista. Esto significa que se alimenta de una variedad muy limitada de flores, siendo sus favoritas las del género Opuntia (nuestros queridos nopales) y otras cactáceas.

Para esta tarea, la naturaleza la ha equipado perfectamente. El polen de los cactus es notoriamente pegajoso y pesado, pero esta abeja posee en sus patas traseras unas densas cerdas (llamadas escopas) que le permiten recolectarlo y transportarlo con una eficiencia asombrosa.

Dato curioso

Su conexión con los nopales es tan profunda que sincroniza todo su ciclo vital con la temporada de floración. Además, a diferencia de las abejas melíferas que viven en colmenas, Diadasia rinconis es una abeja solitaria que construye sus nidos bajo tierra, a menudo creando unas curiosas "chimeneas" de barro en la entrada.


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¿Por qué duermen en las flores?

Resulta que durante las noches o mañanas frías, es común que estas abejas "duerman" agarradas a una flor o dentro de ella, como si fuera su cobija personal. Aunque su especialidad alimenticia son los nopales, es fascinante ver cómo aprovechan otras flores nativas de su entorno simplemente como refugio. Este comportamiento no sólo las protege, sino que las posiciona perfectamente para iniciar su jornada en cuanto el sol calienta. 

La sorpresa fue aún mayor cuando, investigando un poco más, descubrí que su dieta se compone de unas 7 especies de flores. ¿Lo mejor? ¡Resulta que en el jardín tenemos al menos 4 o 5 de sus favoritas! Fue una revelación increíble darme cuenta de que nuestro pequeño espacio verde es un bufé de lujo para esta especialista.

No puedo evitarlo, si soy honesto. Sentir ternura y conexión. Ver la diversidad del mundo. Y un jardín que le sostiene, a como puede. Si las ven por ahí, recuerden esto siempre: sólo dejenlas estar. 

Y que la paz entre en sus vidas, una abeja a la vez.



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Hoy continuamos poniéndonos al día en el blog, rescatando una observación fascinante que ya había compartido en redes sociales pero que merece su propio espacio. Les presento a una trabajadora incansable y especialista de nuestros paisajes: la Abeja de los nopales.

Tengo que admitir que a veces es innegable no tener ciertos favoritismos. Y es que la historia para con esta abeja es peculiar. Verán, el jardín ha crecido mucho en el último año. Hemos habilitado más espacio para plantas, hemos permitido que crezcan y se explayen más y con ello ha habido un cambio en la dinámica del jardín.

Ha aparecido mucho más vida, como recordarán del post pasado, pero también ha aparecido flora espontánea, sin embargo no toda es fácil de aceptar. Entre ella, estaba el Cardo Santo -(Argemone mexicana)- , que es una planta con muchísimas espinas, hojas duras y puntiagudas y con crecimiento fuerte que podría convertirse en plaga. Belinda la quería quitar, yo le quise dar una oportunidad.

Y resulta que empezó a florecer, unas bellas flores amarillas salieron y le gustaron mucho a los insectos. Hasta que un día, al salir a observar, le vi ahí, dormida después de haber polinizado arduamente, una Diadasia rinconis, abeja del nopal.

Grande, bella, tranquila. ¿Qué les puedo decir? Es sin duda un highlight del año en el jardín. Y afortunados somos porque sin querer tenemos de sus plantas favoritas.


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Una especialista del desierto

Como su nombre lo indica, la "abeja de los nopales" tiene una relación muy estrecha con estas cactáceas. No es una polinizadora generalista; al contrario, es lo que se conoce como una polinizadora especialista. Esto significa que se alimenta de una variedad muy limitada de flores, siendo sus favoritas las del género Opuntia (nuestros queridos nopales) y otras cactáceas.

Para esta tarea, la naturaleza la ha equipado perfectamente. El polen de los cactus es notoriamente pegajoso y pesado, pero esta abeja posee en sus patas traseras unas densas cerdas (llamadas escopas) que le permiten recolectarlo y transportarlo con una eficiencia asombrosa.

Dato curioso

Su conexión con los nopales es tan profunda que sincroniza todo su ciclo vital con la temporada de floración. Además, a diferencia de las abejas melíferas que viven en colmenas, Diadasia rinconis es una abeja solitaria que construye sus nidos bajo tierra, a menudo creando unas curiosas "chimeneas" de barro en la entrada.


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¿Por qué duermen en las flores?

Resulta que durante las noches o mañanas frías, es común que estas abejas "duerman" agarradas a una flor o dentro de ella, como si fuera su cobija personal. Aunque su especialidad alimenticia son los nopales, es fascinante ver cómo aprovechan otras flores nativas de su entorno simplemente como refugio. Este comportamiento no sólo las protege, sino que las posiciona perfectamente para iniciar su jornada en cuanto el sol calienta. 

La sorpresa fue aún mayor cuando, investigando un poco más, descubrí que su dieta se compone de unas 7 especies de flores. ¿Lo mejor? ¡Resulta que en el jardín tenemos al menos 4 o 5 de sus favoritas! Fue una revelación increíble darme cuenta de que nuestro pequeño espacio verde es un bufé de lujo para esta especialista.

No puedo evitarlo, si soy honesto. Sentir ternura y conexión. Ver la diversidad del mundo. Y un jardín que le sostiene, a como puede. Si las ven por ahí, recuerden esto siempre: sólo dejenlas estar. 

Y que la paz entre en sus vidas, una abeja a la vez.


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.