Le doy:

Uno de los libros de este año ha sido el gran clásico de Julio Verne: Viaje al centro de la Tierra. Pasaré a relatar sobre esta lectura y muy probablemente haya “spoilers” pero es un libro muy viejo entonces en teoría no debería ser considerado divulgación.
No he visto ninguna película ni serie ni nada referente a este libro, a pesar de que hay varias. Simplemente no se ha dado la casualidad. Así que llegué a la primera página como un completo neófito de la novela. Y me sorprendió mucho que lo primero que vi fue un mapa de Islandia. Ya saben que ese país tiene un lugar especial en nuestros corazones.
Resulta que el plan para bajar al centro de la Tierra involucraba pasar por ese país para adentrarse en un volcán semi extinto en el que al parecer hay una especie de galerías subterráneas. Está medio raro debido a que el protagonista se muestra renuente de ir -quien planea el viaje es su tío- argumentando con ciencia bastante aceptada incluso actualmente: conforme desciendes, la temperatura aumenta.
Esto lo sabemos actualmente y evidenciado gracias a proyectos como el del Pozo superprofundo de Kola, en el que la ex Unión Soviética cavó hasta una profundidad de 12,262 metros de profundidad en donde no pudieron continuar debido a complicaciones precisamente por las altas temperaturas de 185 °C. Acercarse al manto terrestre en un planeta vivo como el de nosotros es lo que tiene.
Pero el tío menciona que todo eso es mentira y no está demostrado. Claro que en la época del libro -1864- no tenían manera directa de saberlo, todo eran suposiciones basadas en la observación de pozos de volcanes y demás.
Pero se aventuran y encuentran -en su mundo- un lugar fascinante: un segundo mundo. Bueno, más bien una “segunda superficie”, ya que había una especie de cielo raro relampagueante que iluminaba -convenientemente- todo, un mar, islas, árboles, animales, seres fantásticos.
La verdad es que hasta aquí el libro se había mostrado muy minucioso en relatar los pormenores del viaje. La parte donde llegan a Copenhague. Las discusiones de sobrino y tío. Las preparaciones para empezar el viaje. Las penurias de las primeras etapas.
Pero cuando llega a lo bueno, al menos yo sentí el libro apresurado. Poco descriptivo. Más preocupado por avanzar hacia el final que por realmente relatar un mundo fantástico. Siento que Verne aquí no tenía mucha idea de como crear el mundo de fantasía que estoy seguro tenía en su cabeza pero falló en trasladarlo a las palabras.
Y así, abruptamente, llega al final. Un final ligeramente anti climático si he de ser honesto. Donde se vio que el plan funcionó a medias: No llegaron realmente al centro de la Tierra -que era el objetivo principal- y se conforman con su destino. Se hacen famosos y disfrutan su vida. Fin.
No sé, sentí que tendría algo más pero nomas no. Para mí esta lectura si es un 3.5 de 5 estrellas. Entretiene, pero deja un sabor de boca de que pudo haber sido mucho más.
Le doy:

Uno de los libros de este año ha sido el gran clásico de Julio Verne: Viaje al centro de la Tierra. Pasaré a relatar sobre esta lectura y muy probablemente haya “spoilers” pero es un libro muy viejo entonces en teoría no debería ser considerado divulgación.
No he visto ninguna película ni serie ni nada referente a este libro, a pesar de que hay varias. Simplemente no se ha dado la casualidad. Así que llegué a la primera página como un completo neófito de la novela. Y me sorprendió mucho que lo primero que vi fue un mapa de Islandia. Ya saben que ese país tiene un lugar especial en nuestros corazones.
Resulta que el plan para bajar al centro de la Tierra involucraba pasar por ese país para adentrarse en un volcán semi extinto en el que al parecer hay una especie de galerías subterráneas. Está medio raro debido a que el protagonista se muestra renuente de ir -quien planea el viaje es su tío- argumentando con ciencia bastante aceptada incluso actualmente: conforme desciendes, la temperatura aumenta.
Esto lo sabemos actualmente y evidenciado gracias a proyectos como el del Pozo superprofundo de Kola, en el que la ex Unión Soviética cavó hasta una profundidad de 12,262 metros de profundidad en donde no pudieron continuar debido a complicaciones precisamente por las altas temperaturas de 185 °C. Acercarse al manto terrestre en un planeta vivo como el de nosotros es lo que tiene.
Pero el tío menciona que todo eso es mentira y no está demostrado. Claro que en la época del libro -1864- no tenían manera directa de saberlo, todo eran suposiciones basadas en la observación de pozos de volcanes y demás.
Pero se aventuran y encuentran -en su mundo- un lugar fascinante: un segundo mundo. Bueno, más bien una “segunda superficie”, ya que había una especie de cielo raro relampagueante que iluminaba -convenientemente- todo, un mar, islas, árboles, animales, seres fantásticos.
La verdad es que hasta aquí el libro se había mostrado muy minucioso en relatar los pormenores del viaje. La parte donde llegan a Copenhague. Las discusiones de sobrino y tío. Las preparaciones para empezar el viaje. Las penurias de las primeras etapas.
Pero cuando llega a lo bueno, al menos yo sentí el libro apresurado. Poco descriptivo. Más preocupado por avanzar hacia el final que por realmente relatar un mundo fantástico. Siento que Verne aquí no tenía mucha idea de como crear el mundo de fantasía que estoy seguro tenía en su cabeza pero falló en trasladarlo a las palabras.
Y así, abruptamente, llega al final. Un final ligeramente anti climático si he de ser honesto. Donde se vio que el plan funcionó a medias: No llegaron realmente al centro de la Tierra -que era el objetivo principal- y se conforman con su destino. Se hacen famosos y disfrutan su vida. Fin.
No sé, sentí que tendría algo más pero nomas no. Para mí esta lectura si es un 3.5 de 5 estrellas. Entretiene, pero deja un sabor de boca de que pudo haber sido mucho más.

Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.