Escarabajo de las hojas de algodoncillo


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Otro viernes, otro bicho. A veces me sorprende la cantidad de animales diferentes que están a nuestro alrededor cuando nos ponemos a observar. Yo sé que la mayoría no quiere tener nada que ver con ellos y los prefiere lejos, raíz de una campaña de desprestigio de años en nuestra cultura, pero es momento de cambiarlo. Aparte que mucho de eso está basado en la mentira, la mayoría son completamente inofensivos para nosotros y tenerlos cerca no aumenta riesgo de enfermedades o picaduras.

Hoy les quiero mostrar uno que me gusta muchísimo y que es muy amigable y divertido tenerlo cerca: Labidomera clivicollis, o Escarabajo de las hojas de algodoncillo.

Parece una catarina -o mariquita depende como le llames- grande y es que en forma del cuerpo son prácticamente iguales, sólo más grande, como el doble de tamaño. 

Pero, si bien la mariquita es una depredadora feroz que ayuda a mantener a raya las plagas del jardín con sus increíbles habilidades de caza, el Escarabajo de las hojas es totalmente pacífico. Es prácticamente un herbívoro. Todo su ciclo depende de las plantas de algodoncillo. (Si te han interesado las Monarcas sabrás que esta es una de las plantas necesarias para preservarlas). Consume las hojas toda su vida.

Este crisomélido (familia de los escarabajos de las hojas) tiene una identidad propia y una historia natural que vale la pena conocer.


Un químico ingenioso y una advertencia colorida


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Las plantas de algodoncillo son famosas por su savia lechosa y pegajosa, cargada de compuestos tóxicos llamados glucósidos cardíacos. Para la mayoría de los herbívoros, esta savia es un potente disuasivo. Pero el escarabajo de la hoja del algodoncillo ha desarrollado una estrategia brillante: antes de empezar a comer, corta las venas de la hoja para drenar gran parte del látex, permitiéndole disfrutar de su comida sin quedar atrapado.

Al consumir las toxinas de la planta, tanto las larvas como los adultos se vuelven tóxicos para sus depredadores. Sus llamativos colores naranja y negro no son solo para lucirse; son una coloración aposemática, una advertencia visual que le dice al mundo: "¡Cuidado, no soy un bocado apetecible!". Este escarabajo forma parte de un complejo de mimetismo mülleriano junto con otros insectos que se alimentan de algodoncillo y que comparten una coloración similar, como la mariposa monarca y ciertos chinches.


Ciclo de vida


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Cuando los vi por primera vez no alcancé a entender que tenía frente a mi todo su ciclo de vida. Primero vi al escarabajo adulto, brillante, llamativo. Incluso se me subió uno y me dejó una pequeña popo en la mano. Son duros y fuertes. Pero conforme empecé a observar en la planta donde les gustaba pasar el tiempo vi otras cosas: unos huevecillos anaranjados en el envés de unas hojas. Unos bichos raros blanquecinos con motas negras a los costados que parecían sacados de una película de Alien, y a los adultos. Eventualmente pude contemplar que era su ciclo de vida en diferentes etapas -no pude ver una pupa, al parecer se dejan caer al suelo- y todo gira en torno a la planta. Ahí nace, crece, se reproduce y muere.

Datos curiosos del Labidomera clivicollis


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  • Canibalismo: Se ha observado que las larvas de Labidomera clivicollis a veces se comen los huevos de su propia especie. ¡Una competencia feroz desde el principio!
  • Defensa larval: Además de su toxicidad, si una larva se siente amenazada, puede regurgitar fluidos intestinales para disuadir a los atacantes.
  • Variabilidad: La cantidad de manchas negras en los élitros puede variar considerablemente entre poblaciones e individuos, lo que los convierte en un sujeto de estudio interesante para los entomólogos.

Si los llegas a ver por ahí, ¡Protégelos! No solamente porque ayuden con su ciclo a preservar las plantas y el suelo, sino simplemente porque merecen vivir. No representan ningún peligro para nosotros y, además, son un pequeño espectáculo natural que merece ser observado y protegido.



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Otro viernes, otro bicho. A veces me sorprende la cantidad de animales diferentes que están a nuestro alrededor cuando nos ponemos a observar. Yo sé que la mayoría no quiere tener nada que ver con ellos y los prefiere lejos, raíz de una campaña de desprestigio de años en nuestra cultura, pero es momento de cambiarlo. Aparte que mucho de eso está basado en la mentira, la mayoría son completamente inofensivos para nosotros y tenerlos cerca no aumenta riesgo de enfermedades o picaduras.

Hoy les quiero mostrar uno que me gusta muchísimo y que es muy amigable y divertido tenerlo cerca: Labidomera clivicollis, o Escarabajo de las hojas de algodoncillo.

Parece una catarina -o mariquita depende como le llames- grande y es que en forma del cuerpo son prácticamente iguales, sólo más grande, como el doble de tamaño. 

Pero, si bien la mariquita es una depredadora feroz que ayuda a mantener a raya las plagas del jardín con sus increíbles habilidades de caza, el Escarabajo de las hojas es totalmente pacífico. Es prácticamente un herbívoro. Todo su ciclo depende de las plantas de algodoncillo. (Si te han interesado las Monarcas sabrás que esta es una de las plantas necesarias para preservarlas). Consume las hojas toda su vida.

Este crisomélido (familia de los escarabajos de las hojas) tiene una identidad propia y una historia natural que vale la pena conocer.


Un químico ingenioso y una advertencia colorida


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Las plantas de algodoncillo son famosas por su savia lechosa y pegajosa, cargada de compuestos tóxicos llamados glucósidos cardíacos. Para la mayoría de los herbívoros, esta savia es un potente disuasivo. Pero el escarabajo de la hoja del algodoncillo ha desarrollado una estrategia brillante: antes de empezar a comer, corta las venas de la hoja para drenar gran parte del látex, permitiéndole disfrutar de su comida sin quedar atrapado.

Al consumir las toxinas de la planta, tanto las larvas como los adultos se vuelven tóxicos para sus depredadores. Sus llamativos colores naranja y negro no son solo para lucirse; son una coloración aposemática, una advertencia visual que le dice al mundo: "¡Cuidado, no soy un bocado apetecible!". Este escarabajo forma parte de un complejo de mimetismo mülleriano junto con otros insectos que se alimentan de algodoncillo y que comparten una coloración similar, como la mariposa monarca y ciertos chinches.


Ciclo de vida


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Cuando los vi por primera vez no alcancé a entender que tenía frente a mi todo su ciclo de vida. Primero vi al escarabajo adulto, brillante, llamativo. Incluso se me subió uno y me dejó una pequeña popo en la mano. Son duros y fuertes. Pero conforme empecé a observar en la planta donde les gustaba pasar el tiempo vi otras cosas: unos huevecillos anaranjados en el envés de unas hojas. Unos bichos raros blanquecinos con motas negras a los costados que parecían sacados de una película de Alien, y a los adultos. Eventualmente pude contemplar que era su ciclo de vida en diferentes etapas -no pude ver una pupa, al parecer se dejan caer al suelo- y todo gira en torno a la planta. Ahí nace, crece, se reproduce y muere.

Datos curiosos del Labidomera clivicollis


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  • Canibalismo: Se ha observado que las larvas de Labidomera clivicollis a veces se comen los huevos de su propia especie. ¡Una competencia feroz desde el principio!
  • Defensa larval: Además de su toxicidad, si una larva se siente amenazada, puede regurgitar fluidos intestinales para disuadir a los atacantes.
  • Variabilidad: La cantidad de manchas negras en los élitros puede variar considerablemente entre poblaciones e individuos, lo que los convierte en un sujeto de estudio interesante para los entomólogos.

Si los llegas a ver por ahí, ¡Protégelos! No solamente porque ayuden con su ciclo a preservar las plantas y el suelo, sino simplemente porque merecen vivir. No representan ningún peligro para nosotros y, además, son un pequeño espectáculo natural que merece ser observado y protegido.


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.