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Les había comentado en un artículo pasado que este año hay elecciones en México. Desde mi perspectiva, América Latina tiene una extraña relación con la política, ya que despierta pasiones increíbles en la población, aunque nadie cree realmente en ella. Quiero decir, sabemos que existe, pero no creemos en lo que dice. Y aún así nos peleamos y nos rasgamos las vestiduras por defender a los que nos agreden y por agreder a los que nos defienden. Es un panorama cultural complicado, fruto de querer domar al aguerrido espíritu nativo del latino.
Se han logrado progresos en el mundo en favor de la población en general. Sería estúpido creerlo de otra manera. Sólo hace faltar como vivíamos hace 200 años y como vivimos ahora: somos más ricos, pacíficos, saludables y felices que nunca.
Lo que no quiere decir que debamos frenar el avance o que debamos descuidarnos.
En ese aspecto, quiero compartirles cambios políticos que considero deberían efectuarse cuanto antes, ya que en teoría no requieren de grandes esfuerzos, más que mentales. Demonios, son los más difíciles, pero bueno.
Establecer un límite en el presupuesto mucho más bajo que el actual. Y que este sea igual para todos los candidatos y partidos en afán de promover una igualdad de competencia. No puede ser posible que gane o que tenga ventaja el que tiene más recursos, pues no es una competencia, sino una elección y debe ser lo más objetiva posible. Este presupuesto debería ser independiente a la cantidad de votos, personas, diputados, senadores o demás electos.
Poner multas a la violación del límite presupuestario que pueden ser pagadas sería ir en contra del primer cambio, pues permite mantener al que más recursos tiene. Aquellas violaciones que se hagan a los convenios establecidos deberían ser penadas mediante la anulación total del candidato para su actual proceso.
Los espacios para publicidad deberían ser compartidos en igualdad de proporción por todos los partidos. No puede ser factor el que algún partido haya conseguido un espacio de mejor visibilidad que los demás, ya que no son marcas. El espacio igualitario permitiría la correcta exposición de todos ellos en igualdad de condiciones.
Puede sonar contradictorio lo de reducir la publicidad pública, pero es excesivo lo que se hace actualmente. Vemos paredes llenas de pancartas y demás a un extremo ad nauseam todo para después ver eso mismo tirado en el piso y tapando cloacas porque ningún partido recoge lo que usan. Se deberían usar en la actualidad de manera principal los medios electrónicos y reducir considerablemente el uso de propaganda física.
Los candidatos y partidos deberán enfocarse primariamente en sus propuestas y sus labores en lugar de buscar el desprestigio. Aquellos que se sorprenda usando una cantidad considerable de recursos y tiempo para el desprestigio hacia los rivales, serían penalizados.
Debates públicos que no teman hacer preguntas incómodas, no es posible querer tapar el ojo cuando sabemos de casos de lavados de dinero o crímenes de lesa humanidad, entre otros. Ceder espacio a preguntas de ciudadanos previamente seleccionadas, para evitar preguntas insulsas o sin significado.
El ganador deberá contar con la mayoría de votos poblacionales, no con la mayoría entre partidos. En caso de no lograrlo, convocar una votación extraordinaria en un mes y en caso de fallarla nuevamente, cambiar candidatos.
Establecer un grupo meritocrático de impacto para cuando las votaciones no son exitosas, pueden asumir la responsabilidad de gobernar de manera temporal.
Que el voto nulo cuente en lugar de ser descartado. El voto nulo debe ser una medida del descontento de la población, no un artefacto en beneficio de los partidos, pues al ser ignorado se ignora a la gente y se pasa a repartir lo demás.
Sobre los 3 últimos puntos quisiera extenderme un poco. La democracia como tal no existe en realidad en la mayoría de los países, lo que tenemos en consecuencia es una “democracia representativa”, que quiere decir, que no es el pueblo el que manda, sino unos representantes, que en teoría, deberían atender al interés popular. La diferencia es significativa, ya que pierde el pueblo totalmente su poder para cederlo al representante.
–Oye, pero eso no es cierto, nosotros los seguimos poniendo en sus puestos y tenemos capacidad de decisión– Podrán argumentar algunos. Pero, ¿realmente tenemos esa capacidad? Nosotros no elegimos quienes se postulan para ningún puesto, son los partidos. No podemos quitarlos si hacen mal su trabajo porque están protegidos por ley. Y si cometen crímenes, gozan del fuero. La balanza está muy a favor de ellos y los intentos que se han realizados para disminuir sus capacidades han sido hasta el momento infructuosos.
Ahora, la otra gran mentira de la democracia es que realmente no se elige al que más quiere el pueblo. Veamos un repaso de la pasada elección presidencial del 2012:
Datos de la elección en México
Votos
Ya aquí vamos mal, pues únicamente el 63% votó para decidir por el 100%. Casi la mitad, la responsabilidad de cada uno era doble.
De este 63% se repartió el pastel de la siguiente forma:
Peña Nieto: 19 226 784 votos
López Obrador: 15 896 999 votos
Vázquez Mota: 12 786 647 votos
Quadri de la Torre: 1 150 662 votos
¿Ganó la democracia cuando el ganador tiene al 61.8% en contra? Eso es una mentira y es una estafa que no hemos sabido ver los mexicanos. En la democracia, debería ganar el que más votos OBTENGA DEL PUEBLO, no el que supere a sus rivales y esta diferencia es crucial para empezar a corregir el sistema político en México.
Aunque la realidad es aún peor, pues ese 38.2% es de los que votaron, no de la poblacional total que pudo votar. Corregidos los porcentuajes quedarían:
Corregido Peña Nieto: 19 226 784 votos
Corregido López Obrador: 15 896 999 votos
Corregido Vázquez Mota: 12 786 647 votos
Corregido Quadri de la Torre: 1 150 662 votos
¿El voto del 24.2% de la población es mayoría? Sé que la educación de matemáticas en el país es deficiente, pero no tanto.
1 de cada 4 estaba a favor. 3 de cada 4 en contra. Esto no es democracia. Esto es circo. Y al menos desde mi punto de vista, hasta que no haya más gente que tome en serio esto no tendremos un cambio efectivo, porque lo único que necesitan es convencer a 1 de cada 4 para ganar.
Pero bueno, todo esto es mi opinión, déjame saber que piensas en los comentarios.
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Diego Arquieta
Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.
Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.