Lo que leí: Los robots del Amanecer

Le doy:


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¿Cómo se mantiene uno objetivo al reseñar algo que claramente ha sido parte importante de tu vida? Es difícil ya que las emociones abundan, mantenerse crítico al respecto. Pero lo intentaré en la reseña de hoy acerca de: Los robots del Amanecer, de Isaac Asimov.

Es el segundo post que traigo en el blog con Asimov como protagonista, siendo el pasado su cuento corto de “La Última Pregunta” que considero uno de los mejores que existen. Imposible no quedarse reflexionando ante semejante viaje literario. 

Pero el de hoy tendré que aplicar algo raro: empezar por el medio. Ya que Los robots del Amanecer es actualmente el cuarto libro de la Saga de los Robots, que inicia con Bóvedas de Acero. Lo hago así porque acabo de leerlo en el último viaje que tuve. Después de haber terminado otra lectura -El río de la consciencia-, es uno de los que tenía guardados en la Kobo y consideré que sería una buena lectura ligera para el avión.

Ya había leído los anteriores previamente. Y varias veces incluso, así que no sería problema retomar el punto de la historia. Asimov construyó en sus inicios varias sagas: La de los Robots, la del Imperio Galáctico y la de la Fundación. 

En sus últimos años decidió que las uniría en un único universo literario y aunque se pueden leer cada una por separado, juntas son excelentes.

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Así, dentro de ese universo y para entenderlo mejor, inicia con la Saga de los Robots. Un universo ambientado cerca de la actualidad real, donde la humanidad ha podido crear robots útiles que conviven en la sociedad con los seres humanos y les ayudan en prácticamente todo. Confían plenamente en ellos pues todo robot está sujetado a las 3 leyes de la robótica:

  • Primera Ley

Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño.

  • Segunda Ley

Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.

  • Tercera Ley

Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

Estas leyes de la robótica supusieron un cambio de paradigma no sólo dentro de la literatura, sino incluso en el mundo actual, tomando más relevancia que nunca ahora con el auge de la inteligencia artificial

En el libro, el protagonista Elijah Baley necesita resolver el misterio de un roboticidio por falta de mejores palabras: un robot humaniforme ha sido desactivado permanentemente. Es un hecho grave por dos cosas: Sucedió en uno de los planetas llamados “Espaciales”, uno de los primeros 50 mundos que la humanidad logró poblar después de la Tierra y en los cuales los robots -en todas sus formas- son tenidos en gran aprecio. Y segundo: era el segundo robot humaniforme en existencia, sólo después de R. Daneel Olivaw.


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Los robots humaniformes en el libro son creación de un sólo científico: Han Fastolfe. Y Daneel era el primero exitoso, una punta de lanza hacia un futuro incierto donde los robots fueran indistinguibles -al menos en apariencia y modales-  de los seres humanos. Todos los mundos deseaban crear alguno similar y solamente Fastolfe podía hacerlos. Receloso, no había querido revelar cómo lograrlo. Y de ahí la importancia de esta desactivación: Era el segundo en existencia, todos lo querían, nadie podría dañarlo y únicamente Fastolfe lo podría “matar” con un fallo lógico y era inocente.

Debido a este enigma, piden la ayuda de Elijah, quien había demostrado ser un excelente detective y ya había ayudado previamente a resolver otros casos difíciles.

Nos develan conforme pasan las páginas todo el conflicto en un mundo que se jacta de ser mucho más civilizado que la Tierra y sus pobladores. Cómo hay cosas aparentemente inherentes al ser humano y que tal vez la única solución sean las cosas que creamos desde nuestras virtudes y no nuestros defectos.

Admito que el libro a veces puede extenderse un poco en un diálogo que podríamos considerar “ñoño” pero que no desentona en la narrativa. Este libro fue escrito considerablemente después de los previos y aquí Asimov ya tenía en mente unificar sus distintas sagas. Por tanto aquí es donde empezamos a ver indicios de un universo mucho más grande y rico, que a mi parecer, merece totalmente la pena su lectura.

Recomendado ampliamente para todos aquellos que buscan algo de ciencia ficción. Eso sí, empiecen con el primero, Bóvedas de Acero. 

¡Si ya lo leíste o te interesa leerlo déjame un comentario aquí o en redes! En lo que me voy decidiendo a traer las reseñas de los demás de la saga.

Le doy:


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¿Cómo se mantiene uno objetivo al reseñar algo que claramente ha sido parte importante de tu vida? Es difícil ya que las emociones abundan, mantenerse crítico al respecto. Pero lo intentaré en la reseña de hoy acerca de: Los robots del Amanecer, de Isaac Asimov.

Es el segundo post que traigo en el blog con Asimov como protagonista, siendo el pasado su cuento corto de “La Última Pregunta” que considero uno de los mejores que existen. Imposible no quedarse reflexionando ante semejante viaje literario. 

Pero el de hoy tendré que aplicar algo raro: empezar por el medio. Ya que Los robots del Amanecer es actualmente el cuarto libro de la Saga de los Robots, que inicia con Bóvedas de Acero. Lo hago así porque acabo de leerlo en el último viaje que tuve. Después de haber terminado otra lectura -El río de la consciencia-, es uno de los que tenía guardados en la Kobo y consideré que sería una buena lectura ligera para el avión.

Ya había leído los anteriores previamente. Y varias veces incluso, así que no sería problema retomar el punto de la historia. Asimov construyó en sus inicios varias sagas: La de los Robots, la del Imperio Galáctico y la de la Fundación. 

En sus últimos años decidió que las uniría en un único universo literario y aunque se pueden leer cada una por separado, juntas son excelentes.

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Así, dentro de ese universo y para entenderlo mejor, inicia con la Saga de los Robots. Un universo ambientado cerca de la actualidad real, donde la humanidad ha podido crear robots útiles que conviven en la sociedad con los seres humanos y les ayudan en prácticamente todo. Confían plenamente en ellos pues todo robot está sujetado a las 3 leyes de la robótica:

  • Primera Ley

Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño.

  • Segunda Ley

Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.

  • Tercera Ley

Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

Estas leyes de la robótica supusieron un cambio de paradigma no sólo dentro de la literatura, sino incluso en el mundo actual, tomando más relevancia que nunca ahora con el auge de la inteligencia artificial

En el libro, el protagonista Elijah Baley necesita resolver el misterio de un roboticidio por falta de mejores palabras: un robot humaniforme ha sido desactivado permanentemente. Es un hecho grave por dos cosas: Sucedió en uno de los planetas llamados “Espaciales”, uno de los primeros 50 mundos que la humanidad logró poblar después de la Tierra y en los cuales los robots -en todas sus formas- son tenidos en gran aprecio. Y segundo: era el segundo robot humaniforme en existencia, sólo después de R. Daneel Olivaw.


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Los robots humaniformes en el libro son creación de un sólo científico: Han Fastolfe. Y Daneel era el primero exitoso, una punta de lanza hacia un futuro incierto donde los robots fueran indistinguibles -al menos en apariencia y modales-  de los seres humanos. Todos los mundos deseaban crear alguno similar y solamente Fastolfe podía hacerlos. Receloso, no había querido revelar cómo lograrlo. Y de ahí la importancia de esta desactivación: Era el segundo en existencia, todos lo querían, nadie podría dañarlo y únicamente Fastolfe lo podría “matar” con un fallo lógico y era inocente.

Debido a este enigma, piden la ayuda de Elijah, quien había demostrado ser un excelente detective y ya había ayudado previamente a resolver otros casos difíciles.

Nos develan conforme pasan las páginas todo el conflicto en un mundo que se jacta de ser mucho más civilizado que la Tierra y sus pobladores. Cómo hay cosas aparentemente inherentes al ser humano y que tal vez la única solución sean las cosas que creamos desde nuestras virtudes y no nuestros defectos.

Admito que el libro a veces puede extenderse un poco en un diálogo que podríamos considerar “ñoño” pero que no desentona en la narrativa. Este libro fue escrito considerablemente después de los previos y aquí Asimov ya tenía en mente unificar sus distintas sagas. Por tanto aquí es donde empezamos a ver indicios de un universo mucho más grande y rico, que a mi parecer, merece totalmente la pena su lectura.

Recomendado ampliamente para todos aquellos que buscan algo de ciencia ficción. Eso sí, empiecen con el primero, Bóvedas de Acero. 

¡Si ya lo leíste o te interesa leerlo déjame un comentario aquí o en redes! En lo que me voy decidiendo a traer las reseñas de los demás de la saga.

Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.