Es invierno y me entristece

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La depresión se instala en casa durante el invierno. Y esto ha sido así desde siempre. Incluso aquí en Monterrey, no es raro que la gente suela sentirse algo más triste cuando estamos en estas temporadas de amor, regalos, villancicos y frío. 

Aunque no está establecido como un facto y se sigue estudiando la relación entre la depresión y las estaciones, es sabido que somos seres solares. Necesitamos del Sol, de su luz directa y su calor para que nuestro cuerpo funcione de la mejor manera. Conforme llega el invierno y las horas de luz disminuyen, muchas personas pueden sentir que también se afecta su estado de ánimo. La tristeza y la melancolía suelen estar más presentes. De repente, no sólo el día es más gris, sino también nuestra perspectiva y nuestro humor.


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Determinar este patrón es un asunto complicado debido a que somos increíblemente dinámicos. Somos seres sociales y complejos. Y diversos genéticamente. Así, mientras que para algunos en su contexto específico la temporada brinda una mayor oportunidad de situaciones felices, para otros puede producir lo contrario. Unos cuerpos pueden estar mejor adaptados a menos horas de luz y producir aún así sus hormonas de manera estable y otros pueden ser increíblemente susceptibles y este par de horas de diferencia entre verano e invierno hacen mella su animosidad.

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Sin embargo, saber que está esta posibilidad y factor, es siempre un aliciente poderoso para poder tomar cartas en el asunto. Consumir suplementos de vitamina D que ayuden a nuestro ritmo circadiano. Salir más tiempo en horas donde haya luz solar. Rodearnos de situaciones, pasatiempos y personas que nos aporten felicidad y bienestar -hygge, ¿recuerdan?- son nuestras mejores defensas para evitar que nuestro ánimo baje.

¿Y qué mejor pretexto para salir a caminar y ver a los que amas? El ánimo peligra en soledad. Pero unidos no hay mal que no se pueda vencer.


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La depresión se instala en casa durante el invierno. Y esto ha sido así desde siempre. Incluso aquí en Monterrey, no es raro que la gente suela sentirse algo más triste cuando estamos en estas temporadas de amor, regalos, villancicos y frío. 

Aunque no está establecido como un facto y se sigue estudiando la relación entre la depresión y las estaciones, es sabido que somos seres solares. Necesitamos del Sol, de su luz directa y su calor para que nuestro cuerpo funcione de la mejor manera. Conforme llega el invierno y las horas de luz disminuyen, muchas personas pueden sentir que también se afecta su estado de ánimo. La tristeza y la melancolía suelen estar más presentes. De repente, no sólo el día es más gris, sino también nuestra perspectiva y nuestro humor.


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Determinar este patrón es un asunto complicado debido a que somos increíblemente dinámicos. Somos seres sociales y complejos. Y diversos genéticamente. Así, mientras que para algunos en su contexto específico la temporada brinda una mayor oportunidad de situaciones felices, para otros puede producir lo contrario. Unos cuerpos pueden estar mejor adaptados a menos horas de luz y producir aún así sus hormonas de manera estable y otros pueden ser increíblemente susceptibles y este par de horas de diferencia entre verano e invierno hacen mella su animosidad.

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Sin embargo, saber que está esta posibilidad y factor, es siempre un aliciente poderoso para poder tomar cartas en el asunto. Consumir suplementos de vitamina D que ayuden a nuestro ritmo circadiano. Salir más tiempo en horas donde haya luz solar. Rodearnos de situaciones, pasatiempos y personas que nos aporten felicidad y bienestar -hygge, ¿recuerdan?- son nuestras mejores defensas para evitar que nuestro ánimo baje.

¿Y qué mejor pretexto para salir a caminar y ver a los que amas? El ánimo peligra en soledad. Pero unidos no hay mal que no se pueda vencer.


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.