Una noche de libros y conexión: Así fue nuestro primer Jólabókaflóð

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Este diciembre de 2024 mientras contemplaba el libro que acababa de dejar en el librero y reflexionaba sobre la meta de lectura de este año, un aluvión de pensamientos inundó mi cabeza. Vi todos los escenarios que me había dado el libro en cuestión, vi los viajes que había realizado con los libros y a través de ellos, vi las historias que había vivido… y vi sueños por realizar. Es parte de lo que tiene leer, provoca una introspección que difícilmente se da de otra manera. Cada libro es una ventana hacia nuestro interior.  Y recordé que hace unos años quise formar un grupo de lectura y lo intenté en su momento; al grupo le llamé Legeremens, como el hechizo en Harry Potter que permite al mago “leer” los pensamientos del hechizado. 

Tenía un doble sentido el nombre: el más literal era lo de leer. Pero el otro era que al dialogar en un espacio seguro sobre nuestras lecturas, seríamos nosotros mismos un libro abierto permitiendo una lectura introspectiva de nuestro ser.

Ese grupo no pudo continuar, no era el momento correcto, pero dejó en mi una inquietud de continuarlo. Pasaron los años y nosotros los de entonces no somos los mismos. Y sin embargo si lo somos. Con un bagaje cultural irremediablemente diferente apareció en mi mente claramente la palabra Jólabókaflóð que había aprendido al investigar sobre la cultura islandesa en orden de ir preparados a nuestro primer viaje hacia allá. 


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Así, con la palabra en mi cabeza, voltee del librero y me dirigí al sillón para refrescar mi memoria al respecto. Recordaba que era una tradición que me había gustado donde poco antes de navidad publican el bókatíðindi que es un catálogo de libros donde recomiendan libros anuales y se preparan para los regalos de navidad, tanto las editoriales como los escritores como los lectores. Libros como regalo de navidad.

De eso trata el Jólabókaflóð; en Islandia la víspera de navidad se regalan libros y pasan un rato leyéndolos. Claro, también conviven, festejan, cenan y demás, pero un pequeño espacio se le dedica a la lectura. ¿El sueño de todo introvertido? Quizá.

No cabe duda que para un neófito de la lectura o alguien que no lo practique no le vea el sentido, es un libro y ya. Pero más que eso, es un regalo de introspección. Es como regalar la llave a una puerta interna en nosotros que nos permitirá conocernos mejor.


La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta.
André Maurois

Y entonces, mientras encendía la vela del sillón frente a mi, pensé que era una gran idea: aprovechar que iba a ser navidad para hacer un Jólabókaflóð mexicano y crear un grupo de lectura para continuar todo el año. Todas las ideas en una. 

¿Por qué quiero un grupo de lectura? ¿A qué viene ese afán si la lectura es una acción solitaria?

Grupos de lectura ya existen, pero quería uno propio para jugar un poco diferente a las reglas que he visto. Proponer cosas que he visto en mis viajes de tal manera que no solamente sean los libros el punto de interés, sino la introspectiva personal.

Y formar un grupo siempre ayuda a inspirar y motivar. Somos seres sociales, encontrar apoyo y compañía muchas veces es el motivante principal. Un grupo donde pueda expresar pensamientos y sentimientos bastante personales y encuentre respeto y apoyo puede verse como la razón principal y los libros meramente una excusa.


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Y entonces, a la luz de la vela encendida, con el librero a un costado y una calma absoluta, la tormenta tenía que comenzar. Agarré la laptop y creé la convocatoria.

¿Querías formar parte del grupo? Sólo tenías que mandar mensaje. Era el primer paso. Segundo paso: aceptar entrar en whatsapp. Tercer paso: pensar en un libro que te gustaría haber recibido como regalo y entonces llevar ese envuelto para regalar. Después de todo Jólabókaflóð significa “inundación de libros en navidad” y si lo queríamos replicar tenía que ser correcto: regalando libros. Y cuarto paso: asistir a la reunión preparado para pasarla bien e intercambiar no solamente libros, sino ideas y convivencia.

Debido a que era la primera vez que lo hacía en mucho tiempo y a que varias de las personas que asistirían no se conocían, preparé una pequeña dinámica para ir regalando los libros y que pudieran conocerse un poco que consistía en una serie de preguntas y respuestas relacionada hasta cierto punto con la lectura.

¿Qué libro había marcado tu vida y por qué? o ¿Qué libro te había hecho llorar? o “Si pudieras ser un personaje de cualquier historia, real o imaginaria, ¿quién serías?”

Al responder, tenías derecho a seleccionar un libro (todos envueltos de regalo, así que era sorpresa) y la persona que llevó el libro tendría que explicar porque lo eligió.


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Todo con la intención de conocernos un poco, saber como pensamos, intenciones y quienes somos. Me gusta pensar que se la pasaron tan bien como yo ya que nos quedamos hasta que cerró el lugar y nos fuimos con muy buen sabor de boca.

Y con la clara intención de continuar con esta tradición. No es necesario que sea navidad para ello ni que seas un lector, ya que parte del motivo es precisamente alentar e inspirar a adoptar este hábito en nuestras vidas.

¡Gracias a todos por ser parte de!

La lectura apenas comienza.


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Este diciembre de 2024 mientras contemplaba el libro que acababa de dejar en el librero y reflexionaba sobre la meta de lectura de este año, un aluvión de pensamientos inundó mi cabeza. Vi todos los escenarios que me había dado el libro en cuestión, vi los viajes que había realizado con los libros y a través de ellos, vi las historias que había vivido… y vi sueños por realizar. Es parte de lo que tiene leer, provoca una introspección que difícilmente se da de otra manera. Cada libro es una ventana hacia nuestro interior.  Y recordé que hace unos años quise formar un grupo de lectura y lo intenté en su momento; al grupo le llamé Legeremens, como el hechizo en Harry Potter que permite al mago “leer” los pensamientos del hechizado. 

Tenía un doble sentido el nombre: el más literal era lo de leer. Pero el otro era que al dialogar en un espacio seguro sobre nuestras lecturas, seríamos nosotros mismos un libro abierto permitiendo una lectura introspectiva de nuestro ser.

Ese grupo no pudo continuar, no era el momento correcto, pero dejó en mi una inquietud de continuarlo. Pasaron los años y nosotros los de entonces no somos los mismos. Y sin embargo si lo somos. Con un bagaje cultural irremediablemente diferente apareció en mi mente claramente la palabra Jólabókaflóð que había aprendido al investigar sobre la cultura islandesa en orden de ir preparados a nuestro primer viaje hacia allá. 


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Así, con la palabra en mi cabeza, voltee del librero y me dirigí al sillón para refrescar mi memoria al respecto. Recordaba que era una tradición que me había gustado donde poco antes de navidad publican el bókatíðindi que es un catálogo de libros donde recomiendan libros anuales y se preparan para los regalos de navidad, tanto las editoriales como los escritores como los lectores. Libros como regalo de navidad.

De eso trata el Jólabókaflóð; en Islandia la víspera de navidad se regalan libros y pasan un rato leyéndolos. Claro, también conviven, festejan, cenan y demás, pero un pequeño espacio se le dedica a la lectura. ¿El sueño de todo introvertido? Quizá.

No cabe duda que para un neófito de la lectura o alguien que no lo practique no le vea el sentido, es un libro y ya. Pero más que eso, es un regalo de introspección. Es como regalar la llave a una puerta interna en nosotros que nos permitirá conocernos mejor.


La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta.
André Maurois

Y entonces, mientras encendía la vela del sillón frente a mi, pensé que era una gran idea: aprovechar que iba a ser navidad para hacer un Jólabókaflóð mexicano y crear un grupo de lectura para continuar todo el año. Todas las ideas en una. 

¿Por qué quiero un grupo de lectura? ¿A qué viene ese afán si la lectura es una acción solitaria?

Grupos de lectura ya existen, pero quería uno propio para jugar un poco diferente a las reglas que he visto. Proponer cosas que he visto en mis viajes de tal manera que no solamente sean los libros el punto de interés, sino la introspectiva personal.

Y formar un grupo siempre ayuda a inspirar y motivar. Somos seres sociales, encontrar apoyo y compañía muchas veces es el motivante principal. Un grupo donde pueda expresar pensamientos y sentimientos bastante personales y encuentre respeto y apoyo puede verse como la razón principal y los libros meramente una excusa.


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Y entonces, a la luz de la vela encendida, con el librero a un costado y una calma absoluta, la tormenta tenía que comenzar. Agarré la laptop y creé la convocatoria.

¿Querías formar parte del grupo? Sólo tenías que mandar mensaje. Era el primer paso. Segundo paso: aceptar entrar en whatsapp. Tercer paso: pensar en un libro que te gustaría haber recibido como regalo y entonces llevar ese envuelto para regalar. Después de todo Jólabókaflóð significa “inundación de libros en navidad” y si lo queríamos replicar tenía que ser correcto: regalando libros. Y cuarto paso: asistir a la reunión preparado para pasarla bien e intercambiar no solamente libros, sino ideas y convivencia.

Debido a que era la primera vez que lo hacía en mucho tiempo y a que varias de las personas que asistirían no se conocían, preparé una pequeña dinámica para ir regalando los libros y que pudieran conocerse un poco que consistía en una serie de preguntas y respuestas relacionada hasta cierto punto con la lectura.

¿Qué libro había marcado tu vida y por qué? o ¿Qué libro te había hecho llorar? o “Si pudieras ser un personaje de cualquier historia, real o imaginaria, ¿quién serías?”

Al responder, tenías derecho a seleccionar un libro (todos envueltos de regalo, así que era sorpresa) y la persona que llevó el libro tendría que explicar porque lo eligió.


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Todo con la intención de conocernos un poco, saber como pensamos, intenciones y quienes somos. Me gusta pensar que se la pasaron tan bien como yo ya que nos quedamos hasta que cerró el lugar y nos fuimos con muy buen sabor de boca.

Y con la clara intención de continuar con esta tradición. No es necesario que sea navidad para ello ni que seas un lector, ya que parte del motivo es precisamente alentar e inspirar a adoptar este hábito en nuestras vidas.

¡Gracias a todos por ser parte de!

La lectura apenas comienza.


Diego Arquieta

Ingeniero, fotógrafo, escritor, lector, autodidacta, deportista.

Nací en Monterrey, México y desde pequeño he tenido una curiosidad insaciable, de ahí nace mi autodidactismo más puro, al necesitar constantemente aprender de todo.
Mis gustos son extremadamente variados, desde los cómics hasta Nietzsche; desde senderismo en la montaña hasta desarrollo web.
Busco en la vida una incesante mejora y la oportunidad de vivir nuevas y mejores aventuras mientras ayudo al mundo al lado de Belinda.